De las que había que sacar por muchas razones: las clasificatorias, las primeras; pero también por olvidar viejos fantasmas, por seguir creciendo, por quitarse esa “espinita” que mencionaba Pepe en la previa y se sacó. Avenida ha sobrevivido al bombardel húngaro del Uni Györ para imponerse 65-81 en un partido que siempre dominaron las azulonas pero en el que algunos pequeños bajones pusieron el miedo en el cuerpo. Juego colectivo, muy buen movimiento de balón en muchas partes del juego y el dominio de la pareja Koné-Gil, que se fueron a las 22 y 20 de valoración respectivamente, sin olvidar las “manitas” de Vilaró o Prince fueron las señas de identidad del duelo. (Aquí el resumen del partido)

Si hablamos del primer cuarto como uno de los mejores de la temporada, sobre todo ofensivamente, no nos quedamos cortos. Por los 30 puntazos anotados, sí, pero también por la forma de conseguirlos. Siempre con un pase más, con acierto, con confianza, encontrando la mejor opción. Avenida salió con las pilas bien puestas desde el arranque y con la lección aprendida. Ellas iban a tratar de masacrar desde el perímetro, Avenida apostando por las múltiples opciones. Los cinco minutos finales del primer cuarto fueron primorosos. Koné, Gil, Andrea, Prince… un festival ante el que sólo cabía aplaudir, 13-30.

Pero es Euroliga y Györ no es un equipo manco con jugadorazas como Slocum, que se la jugaba al triple y le entraba, o Bridget. Aprovechó el equipo húngaro el primer momento de desconcierto y rotaciones para castigar el “lomo” de Avenida con un 8-0 de saida que las metía de nuevo en partido. Se repusieron las azulonas, a base de trabajo y tranquilidad, volviendo al “oremus” que las había llevado a mandar cómodamente y la renta se recuperaba hasta los +18 a falta de poco más de 90 segundos. Pero esos 90 segundos fueron lo peor del partido, con diferencia. 11-0 de parcial alternando errores tontos en ataque con despistes defensivos y mucho trabajo tirado por tierra, con triple rival sobre la bocina incluido, al descanso, 37-44.

El propio Avenida había marcado con claridad lo que se podía y lo que no se podía hacer. Como la zona le había dado réditos a las locales, apostaron por resguardarse en ella en la reanudación, pero la cara defensiva de Avenida era completamente diferente a la que terminó la primera parte. Era parte de la lección aprendida en estas semanas, si adelante no estamos bien, que atrás no se note. Y no se notó, dos puntos encajados en cinco minutos y los momentos de aire de Vilaró con sus triples o Koné comenzaban a dar oxígeno. Otro aceleró en el juego, recuperando bolas e impidiendo la anotación exterior de Györ y la renta se había recuperado a la que empezó el partido, 49-66 a falta de diez minutos.

No se iban a rendir las húngaras que volvieron a meter un 5-0 de parcial por aquello de dar emoción pero ahí era el momento de tener cabeza. Olcay anotaba un par de buenas penetraciones, dos triples salvadores de Leo, Gil aseguraba desde el tiro libre y el partido ya no correría peligro, con instantes de cierta placidez al final saboreando un triunfo que cierra la primera vuelta con cuatro triunfos (habiendo salido cuatro veces fuera de casa) y en una buena posición para seguir aspirando a mucho en la élite europea.