El BSR Valladolid sumó un nuevo triunfo (58-43), pero en un partido tremendamente aburrido y sin tensión, en el que se acumularon fallos en el conjunto local, lo que tradujo en un paupérrimo resultado, muy alejado del nivel que suele haber en División de Honor, ante un Joventut que llevó el juego a su terreno, con un ritmo demasiado pausado del que se contagiaron los vallisoletanos.

La plantilla morada estaba apercibida respecto del “modus operandi” del cuadro catalán y, aún así, se dejó arrastrar por el mismo, si bien en el primer cuarto se pudo ver cierta intensidad, con una defensa local que, sin embargo, se mostró muy floja, dejando opciones para que los experimentados Fabián Castilla, Mora o Bernal, anotaran sin muchos obstáculos y el marcador quedara en 19-14 al finalizar el primer cuarto.

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En el siguiente, los morados apretaron un poco en su área, frenando en seco a los lanzadores visitantes y, a pesar de la gran cantidad de fallos en los lanzamientos, los de José Antonio de Castro pudieron ampliar la renta hasta el 35-23 con el que se llegó al descanso.

Toda la segunda mitad se convirtió en un desatino continuo por parte del Valladolid, que era incapaz de desplegar su juego veloz ni de mostrar una seriedad defensiva, ante un rival que empujó dentro de sus posibilidades y que sacó los colores al conjunto vallisoletano con pocos argumentos, pero con las ideas claras. El recién ascendido, sin embargo, no llegó a hacer temer por la victoria a los locales, que se limitaron a asegurarse esta, con poco afán y escasa entrega.