El Real Valladolid Baloncesto con su segunda victoria consecutiva y cuarta en los últimos cinco partidos, supera del Juaristi ISB (86-77) y pone cuatro triunfos y basketaverage de distancia con los vascos, quienes, precisamente, ocupan el último puesto de descenso a LEB Plata.

La posibilidad de poner tierra de por medio con la quema y acariciar el objetivo de la salvación implicaba que era un “partido decisivo”, tal y como calificaba Paco García en la previa del encuentro. Pero al Real Valladolid le costó varios minutos dejarlo patente sobre el parqué. El cuadro guipuzcoano salió mejor al encuentro que los blanquivioleta y anotó en todas sus primeras posesiones (7-12) hasta el ecuador del periodo, cuando los locales ajustaron atrás.

Sin Sergio de la Fuente fue Sylvester Berg el ala-pívot titular del cuadro vallisoletano, corto en centímetros, pero con más movilidad y tiro exterior. El danés respondió con cinco puntos en el primer acto y el Valladolid de menos a más, comenzó a frenar el talento de un Juaristi ISB descarado y superior en el asalto inaugural (19-22).

Repuestos tras un frío inicio, los locales se pusieron el mono de trabajo y emergió la figura de Jaan Puidet para comandar la réplica. El estonio entró en efervescencia y los pucelanos dieron la vuelta al marcador (32-28) en un visto y no visto. Exhausto tras el esfuerzo, el báltico se sentó y Melwin Pantzar tomó el testigo anotador, compartiendo pista con Wintering y apostando por tener dos bases en juego.

Los de Iñaki Jiménez previamente habían golpeado con un parcial de 0-7, pero los puntos del sueco y el cada vez mejor trabajo defensivo devolvieron el mando al Valladolid (39-37). A pesar de que los de Paco García entraron en bonus con cinco minutos por disputarse, la ventaja, corta ventaja se mantuvo al descanso ante un aguerrido Juaristi ISB (45-43).

El Real Valladolid Baloncesto, que fue de menos a más, estaba sustentando su ventaja en el trabajo coral, ya que todos los jugadores blanquivioleta con minutos habían anotado. La diferencia en el acierto exterior (5/18 de los locales y 4/7 de los visitantes), no obstante, estaba siendo una dificultad para los pucelanos, quienes salieron con aires renovados tras la arenga de Paco García en los vestuarios.

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El nivel defensivo de los de Pisuerga subió dos marchas, al igual que el tono físico, para comenzar a despegarse del cuadro guipuzcoano. El Real Valladolid Baloncesto se encomendó a Sylvester Berg, con confianza y muy anotador, y un triple de Davis Geks amenazó con romper el partido (56-48). Nada más lejos de la realidad. Los vascos se aferraron al partido con uñas y dientes y propusieron un intercambio de golpes que los castellanos aceptaron de buen grado hasta alcanzar el último asalto con una renta de once puntos (70-59).

Con la contienda todavía muy viva, al Real Valladolid aún le quedaba tela por cortar hasta hacer capitular a un Juaristi ISB correoso que no tiró la toalla en ningún momento, también dejando patente su buen hacer colectivo con la anotación de todos los jugadores. Un nuevo envite de los blanquivioleta instauró la máxima en 12 puntos (74-62), obligando a Iñaki Jiménez a pedir tiempo muerto para frenar la inercia local. Para más inri, Sergio Mendiola, el un mal gesto, se retiró lesionado y aplaudido por Pisuerga.

Dos triples consecutivos de los visitantes metieron el miedo en el cuerpo del Valladolid (74-68) a falta de cuatro minutos, pero otro tirón, el enésimo, apagó el fuego con tres por disputarse. Dominic Gilbert y Sylvester Berg fueron los encargados de sumar esos puntos en un momento clave y destaparse como los dos jugadores más anotadores (13 del danés y 17 del croata) del partido. Y los de Iñaki Jiménez claudicaron. El mazazo fue suficiente para amarrar con oficio y sufrimiento la victoria (86-77).

El sábado 23 de abril, a las 18:15 horas, el Real Valladolid visitará al CB Prat para disputar la trigésima jornada de la LEB Oro.