Lo que prometía ser, y así empezó, como una noche de esas de recordar de Euroliga ante uno de los grandes de la competición y con todos los alicientes previos, terminó siendo un mal recuerdo por el atasco ofensivo del equipo y el desacierto exterior en la segunda parte. Las azulonas cayeron 53-64 ante USK Praga en un duelo que tuvo dos partes tremendamente diferenciadas. En la primera tuteando y de golpe a golpe con las checas, en la segunda sobrepasadas en físico y, sobre todo, en acierto. Sika volvió a destacar ofensivamente con 16 puntos, pero puntos es lo que hizo falta en la noche salmantina. (Aquí lo mejor del partido y aquí el partido completo).

LA previa sí se recordará. Primero por la atronadora ovación a Maite y Emese en la presentación, dos de las nuestras y después con el detallazo de la afición con Fasoula (“contigo Fas”).

Todo el pabellón en pie portando una pancarta de apoyo a la griega, erizaba la piel y hacía llorar a la griega. Y llegaba el baloncesto, y el miedo a que las emociones pudieran con el deporte quedó rápidamente sepultado. Avenida salía bien, moviendo bien la bola y encontrando las opciones de Prince, en un primer momento, y Sika después. Tuvo Avenida un 16-11 y opción de romperlo con triple pero ahí llegaría el gran lunar, los triples, de la noche (1 de 14 terminaría el duelo). Tras diez minutos 16-15.

Entró el duelo en el segundo parcial en un intercambio de golpes que, realmente, no se sabía muy bien a quien beneficiaba. Muy por encima los ataques de las defensa y con la sensación de mayor facilidad, sobre todo con una Conde en racha, anotadora para las visitantes. Resistía Avenida que volvió a tener, segundo momento clave, otros cinco de ventaja y posesión que quedaron diluidos en un abrir y cerrar de ojos con un 2-7 de parcial final para terminar 37-37.

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Y el guión cambió, cambió notablemente. Las checas subieron la intensidad defensiva porque su físico se lo permite. Juntaron a cinco auténticos “toros” físicamente para frenar a Avenida que aguantó un par de minutos los intercambios. Después llegaron los errores. Los tuvo en los triples, muchos liberados, el equipo salmantino y eso se castigó con triples recibidos. Tres de forma consecutiva para plantarse casi sin quererlo en unueve de ventaja que ponía el duelo muy, muy cuesta arriba. Lo intentó arreglar con carácter Avenida, espoleado por su afición pero el tercer cuarto ya terminaba 49-55.

Se ponía en chino pero se podía, así lo creía todo el pabellón. Y ahí apareció la mala fortuna. Tres triples liberados desde esquinas que no quisieron entrar, como tónica de todo el partido y, sin tener un acierto brutal, Praga se iba distanciando y poniendo, mentalmente, el partido muy complicado. Un par de arreones finales, y ahora los tiros libres no sumaban. Ya no correría peligro en ningún instantes e incluso pudo ser peor. Se queda Avenida con un 2-2 que aún puede hacer muy bueno el equipo charro sumando en los tres partidos restantes antes del parón. Borrón y a por otra.