El Real Valladolid Baloncesto cayó en su visita al Menorca (76-57) condenado por su paupérrima primera parte. Los porcentajes de tiro (7/26 en tiros de campo), las pérdidas (17) y los parciales de salida (8-0 y 7-0) antes del descanso fueron lapidatorios y definitivos. A pesar de la mejoría tras el descanso, los de Paco García no estuvieron cerca de pelear por la remontada siquiera y cayeron con claridad en la isla, viendo cortada su racha de cuatro victorias consecutivas.

Y es que los primeros veinte minutos fueron para olvidar en todos los sentidos. Lo que mal empezó, mal terminó para el cuadro vallisoletano, errático, muy errático al inicio, e incapaz de coger las riendas del choque. Sin Devin Schmidt, fuera del partido por precaución, los de Paco García debían de dar un paso adelante para paliar la suplencia del máximo anotador del equipo. Había que encontrar los puntos en otras manos y, de primeras, no fue así. Todo lo contrario que un Hestia Menorca que impuso su ritmo de posesiones largas, pesado, lento… y acompañado por buenos porcentajes. El parcial de salida, así, fue de 8-0.

Era el preludio de lo que estaba por venir. La diferencia se amplió hasta los 10 que marcan la brecha psicológica, lo cual sirvió de acicate para los castellanos. Los de Paco García cerraron su aro y aunque no se adaptaron bien al ritmo que impuso Hestia Menorca, reaccionaron de inmediato (14-7). Aun jugándose a la velocidad que querían los insulares, los blanquivioleta encontraron en la dupla Torres-Zigmantavicius su mejor arma para lograr puntos desde la línea de personal. El lituano firmó 5 puntos y el hispano-dominicano 4 para evitar que los de Javi Zamora se escapasen, cerrando el primer acto con un salvable pero peligroso 19-13.

Quedó en un espejismo el estirón final. El 3/13 en tiros de campo de los visitantes, condenatorio, permitía a los baleares dominar a placer la contienda. Jugando al límite del reglamento, con un altísimo nivel de contactos y desesperando al UEMC RVB, la renta de los menorquines creció hasta los 13 puntos tras un 7-0 de salida que encendió todas las alarmas en el banquillo pucelano (26-13). A pesar del tiempo muerto que pidió Paco García, los locales seguían desatados y certeros en el perímetro, sumando otros dos triples para poner más cuesta arriba el partido (32-15).

Las pérdidas y la falta de intensidad defensiva estaban siendo dos concesiones muy grandes para el conjunto de Javi Zamora, interpretando el partido a la perfección y castigando cada error visitante. Los castellanos, incapaces de revertir el infausto guion, no levantaron cabeza en la primera parte y llegaron al descanso siendo doblados por Hestia Menorca (44-22).

Sin paliativos. El correctivo estaba siendo severo y el UEMC RVB, fuera de la pista y del partido, debía cambiar radicalmente de actitud tras el paso por vestuarios si quería dar la vuelta al marcador. Y aunque los vallisoletanos no bajaron los brazos, el nivel de intensidad de los baleares estaba muy por encima y estos ampliaron, más si cabe, su ventaja tras un nuevo parcial de salida.

Los de Javi Zamora volvieron a golpear a base de triples, inutilizaron la zona que propuso el equipo castellano y se distanciaron otra vez (56-29), dejando la contienda prácticamente vista para sentencia. Hasta 27 puntos llegaron a separar a ambos conjuntos, pero aun así trató de seguir levantándose el equipo de las ardillas. Con todo en contra, el UEMC RVB trató agarrarse y los puntos de Mike Torres y Maj Kovacevic (16, con un 4/8 en triples) lideraron el arreón que insuflaba vida a los visitantes, ya por debajo de los 20 tantos de desventaja después de muchos, muchos minutos (56-40).

El tercer periodo finalizó 63-44, con 19 puntos de desventaja y el UEMC RVB llegó a situarse a 13 tras un buen comienzo de cuarto (63-50). Pero eso fue lo más cerca que estuvieron las ardillas de inquietar al rival, puesto que el dominio del rebote fue total para los locales y puso otro clavo más. Sin opciones reales de obrar la remontada ni de pelear por la victoria, los vallisoletanos maquillaron los números y el marcador en los últimos minutos, pero cayeron condenados por la paupérrima y lapidatoria primera mitad. El resultado final fue de 76-57 en un día para olvidar.

La semana terminará en Pisuerga con el tercer partido en apenas siete días para el Real Valladolid Baloncesto, que recibirá al Club Ourense Baloncesto este sábado a las 17.00 horas.