El baloncesto de Castilla y León ha vivido una jornada de contrastes marcada por la solvencia en el pabellón Ángel Nieto y la tensión competitiva en la Caldera de Castilla.

El Zamora logró una victoria fundamental para sus intereses clasificatorios al imponerse al Melilla por un marcador de 97-88. El conjunto zamorano mantuvo el control del encuentro durante los cuarenta minutos, demostrando una gran capacidad para gestionar los ritmos de juego frente a un rival que, a pesar del retorno de Iván Cruz, no consiguió culminar su intento de remontada. Con este resultado, el equipo se asienta en la zona noble de la tabla con siete triunfos, consolidando un proyecto que destaca por su solidez colectiva y eficacia anotadora.
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Por su parte, el Palencia protagonizó el duelo más equilibrado de la fecha ante el Obradoiro, cayendo por un ajustado 85-87. A pesar de un inicio arrollador por parte de los palentinos, el conjunto gallego supo resistir el empuje local para forzar un desenlace agónico en el último cuarto. La derrota se fraguó en pequeñas acciones defensivas y en el acierto final desde la línea de tiros libres del equipo visitante, que sumó su duodécima victoria consecutiva. Pese al tropiezo, el cuadro de la capital palentina reafirmó su competitividad en la denominada Caldera de Castilla, manteniéndose como uno de los rivales más complicados de batir en su propio feudo gracias a una intensidad defensiva constante.


