La llegada a la Ciudad Romana de Clunia será el principal atractivo de la cuarta etapa de la Vuelta a Burgos que tendrá un trazado completamente llano de 169 kilómetros de recorrido.

La etapa, que partirá de la localidad de Torresandino, no contempla ninguna dificultad montañosa y servirá a la Diputación de Burgos, organizadora de la carrera, para poner en valor, además de la riqueza vitivinícola de la Ribera del Duero burgalesa, uno de los patrimonios arqueológicos más importantes que atesora la provincia de Burgos.

Tras el protocolario corte de cinta en Torresandino, el pelotón transcurrirá por localidades como: Olmedillo de Roa, Anguix, Quintanamanvirgo, Boada de Roa, Pedrosa de Duero, Valcavado de Roa, Mambrilla de Castejón y Roa, sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero.

Desde allí, la carrera seguirá por La Horra, Sotillo de la Ribera, Gumiel de Mercado, La Aguilera, Quintana del Pidio, Gumiel de Izán, Villanueva de Gumiel, Quemada, Zazuar, San Juan del Monte, Vadocondes, Santa Cruz de la Salceda, Fuentelcesped y Fuentespina para entrar en las calles de Aranda de Duero, a 63 kilómetros de meta.

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La última parte de esta cuarta etapa, que se decidirá en un final técnico que ‘pica’ un poco hacia arriba, también pasará por Sinovas y Baños de Valdearados, en donde se encuentra la Villa Romana de Santa Cruz que conserva un gran mosaico en honor al Dios Baco.

La carrera transitará también por Caleruegacuna de Santo Domingo de Guzmánpatrón de la provincia de Burgos, desde donde seguirá por Hontoria de Valdearados, Peñaranda de Duero, Arandilla, Coruña del Conde y Peñalba de Castro antes de acceder al recinto de la Ciudad Romana de Clunia.

Esta será la novena ocasión en la que la Vuelta a Burgos decida un final de etapa en la Ciudad Romana de Clunia después de las que se celebraron en los años 2000, 2011, 2012, 2013, 2015, 2017, 2018 y la última en 2019.