Tizona resiste a lo grande el pulso del Coruña, derrtando al Estudiantes. El Miraflores necesitó de dos prórrogas para derrotar al vicecolistas (109-102), dejando muy tocado a su entrenadorLolo Encinas. El Real Valladolid jugó un mal partido en Lérida (81-56).

Con un estelar Mario Saint-Supery, el Tizona logró imponerse al Estudiantes en El Plantío en una noche de viernes desde la que trasladaron toda la presión al líder, un Coruña que no iba a fallar en el derbi gallego para mantenerse en lo más alto de la tabla antes de su duelo directo de este miércoles en Riazor.

Suma y sigue el Tizona desde la segunda plaza de la tabla donde los de Diego Ocampo se ha hecho fuertes tras ganar al Estudiantes. Una victoria con la que presionar al líder Coruña antes del duelo directo entre ambos en la noche de este miércoles.

Prometía ser el gran encuentro de la jornada y no defraudó lo más mínimo. Porque los 3.000 espectadores que llenaron El Plantío pudieron disfrutar de todo un partidazo entre dos equipos dispuestos a luchar por el ascenso directo. Todo un reto que, tras su duelo directo, parece estar un poco más cerca para un Tizona que volvió a ofrecer una de sus mejores versiones para poder sorprender al Estudiantes. Un choque que mantuvo la igualdad durante su primera parte tras un intercambio de golpes de tanteo y que comenzó a decantarse a favor de los de Diego Ocampo con el paso de los minutos y, en especial, a medida que Mario Saint-Supery iba asumiendo responsabilidades sobre la pista. Primero con un estratosférico mate que levantó al público de sus asientos y al que respondió Yannick Nzosa con una canasta en suspensión sobre la bocina del tercer cuarto y, minutos después, con un triple decisivo en el momento más caliente del partido. Así, los burgaleses ponían la directa hacia una victoria con la que acostarse como líderes (90-83).

Una ajustada victoria, para el Miraflores Burgos en un Coliseum que volvió a ser determinante en la victoria, pero en esta ocasión, necesitando de hasta dos prórrogas para imponerse a un Cáceres que llevó a los de Lolo Encinas hasta el límite (109-102). A pesar de la victoria el entrenador burgalés sigue en la cuerda floja.

Por su parte el Real Valladolid Baloncesto sufrió una contundente derrota (81-56). El cuadro vallisoletano, sin Devin Schmidt, no compitió por la victoria ante un Lleida completamente superior desde que se lanzó el balón al aire. Los de Gerard Encuentra encarrilaron el partido con un 9-0 de parcial y al descanso ya ganaban de 28 (48-20) para terminar de sentenciar tras una segunda parte sin opciones de remontada y en la que los ilerdenses administraron bien el botín de los primeros 20 minutos. Sin acierto y completamente desarbolados, los vallisoletanos, para más inri, adolecieron una lesión de Mike Torres en su tobillo y producida en la recta final del segundo cuarto.