La sexta edición de Transfronteriza, reunirá este fin de semana a un total de 900 deportistas, superando así su propia marca de participación. Con epicentro en el pueblo de Figueruela de Arriba, junto a la Sierra de la Culebra, en la comarca de Aliste, la prueba ofrece un completo programa con diferentes retos para los amantes de la bicicleta y las carreras de montaña.

Fiel a su carácter e idiosincrasia, todos los inscritos deben participar en las carreras con la camiseta o el maillot oficial, representando a los equipos de España (rojo) o Portugal (verde). Transfronteriza propone un desafío apasionante entre ambos países con el propósito de unir lazos entre los territorios. Es una batalla deportiva en la que cada tiempo de cada corredor cuenta, y el equipo ganador se define cuando todos los participantes lleguen a la meta.

Los caminos que vertebran la comarca de Aliste ya están señalizados para la ocasión. Un circuito en el que el río Manzanas se destaca como un emblema de la carrera. En varios tramos del recorrido, los participantes cruzan este carismático río ayudándose de cuerdas instaladas por la organización y, en otros casos, utilizando sus icónicos puentes de madera.

Para los ciclistas, uno de los alicientes de Transfronteriza es la subida al pico Peña Mira, el más alto de la Sierra de la Culebra. En este lugar se establecerá un tramo cronometrado de 14 kilómetros que ofrecerá premios económicos a los mejores escaladores.

La sexta edición de Transfronteriza ofrecerá multitud de servicios a los deportistas y acompañantes. Habrá una clase de zumba gratuita, una ludoteca infantil con hinchables y actividades para los niños, servicio de fisioterapia en la zona de meta, asistencia mecánica gratuita para ciclistas, una zona de limpieza de bicicletas y, por supuesto, una comilona final.

Transfronteriza no es solo una prueba deportiva, sino también una herramienta económica para los pueblos de la llamada España vaciada, zonas rurales que sufren de despoblación y que, en muchas ocasiones, terminan convertidas en lugares abandonados. Esta carrera, cuenta con hasta cien voluntarios llegados desde diferentes rincones de Zamora, que se sumarán a los 900 deportistas para disfrutar de la edición más multitudinaria de Transfronteriza.