El Museo Zuloaga reúne una selección de la obra pictórica de Ignacio Zuloaga que tiene como protagonista a la familia de su tío Daniel, acompañada de un conjunto de documentos y fotografías que ilustran y contextualizan la relación entre el ceramista y el pintor. La actividad es parte de la programación organizada por la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, para la conmemoración del centenario de la muerte del ceramista Daniel Zuloaga Boneta.

Dentro de la programación del centenario de Daniel Zuloaga, 1921-2021, que desarrolla la Consejería de Cultura y Turismo, se inaugura en el Museo Zuloaga de Segovia la exposición ‘Zuloaga. Mi tío y mis primas’, un homenaje a Daniel Zuloaga a través de la obra de Ignacio Zuloaga, que toma mayor sentido al ser presentada en el Museo Zuloaga, espacio de la antigua iglesia de San Juan de los Caballeros de Segovia, comprada y adaptada por Daniel para su taller cerámico y vivienda. Un espacio, además, en el que el propio Ignacio creó parte de su obra.

La exposición, comisariada por Carlos Alonso Pérez-Fajardo, director del Museo Ignacio Zuloaga de Pedraza, y Santiago Martínez Caballero, director del Museo de Segovia, puede visitarse hasta el mes de mayo de este año.

El eje central de la muestra es la relación entre Ignacio y Daniel desde una perspectiva cercana y muy documentada, a través de una selección de obra de Ignacio Zuloaga que tiene como protagonista a la familia de su tío Daniel, en especial a sus primas. Son obras procedentes de diferentes museos públicos y colecciones privadas, además de varias obras de la propia colección del Museo Zuloaga de Segovia. La selección se expone acompañada de un conjunto documental, para dar contexto a esta relación, que incluye reproducciones de fotografías y cartas de los archivos de los Zuloaga así como recortes de prensa y artículos que ilustran el paso de los dos artistas por Segovia.

Un discurso expositivo basado en la especial relación entre tío y sobrino

La muestra aborda en primer lugar la familia y Segovia, como vínculo constante para Ignacio Zuloaga en aquellos decisivos años que van de 1898 a 1915. Parada obligatoria para trabajar pero también para compartir ratos y vivencias con sus tíos y primas, como durante el viaje de boda con Valentín Dethomas cuando se detienen en Segovia para pasar unas semanas o durante el periodo de la ‘Casa del crimen’, de los más fecundos en su producción.

También se atienden los proyectos comunes que emprendieron juntos los dos artistas, tío y sobrino, colaborando en iniciativas artísticas o salvando el patrimonio medieval como con la compra de San Juan de Los Caballeros para convertirla en el taller de Daniel.

La familia en los lienzos de Ignacio Zuloaga perpetuaría su imagen y la de Segovia a través de los salones y galerías de todo el mundo. El primer éxito del pintor se produce, de hecho, con la obra ‘Mi tío y mis primas’, hoy en el Museo de Orsay, en París, que consolida el cambio de paradigma en su pintura, de Sevilla a Segovia, con un retrato de su tío y sus dos primas en un lienzo decisivo. Desde entonces, sus primas se convierten en sus modelos más retratadas (en el caso de Cándida, más de sesenta veces) y la familia vuelve a protagonizar alguna de sus pinturas más antológicas, como ‘La familia de mi tío Daniel’, del Boston Museum of Arts.

Cien años de la muerte de Daniel Zuloaga

Acaba de cumplirse el centenario del fallecimiento de Daniel Zuloaga Boneta (1852-1921), considerado hoy día uno de los protagonistas más importantes de la historia de la cerámica española. Zuloaga recuperó las técnicas tradicionales de este oficio, al que dedicó un amplio esfuerzo para consolidarlo como una disciplina de las artes, más allá del laborioso trabajo del taller artesanal.

Daniel reivindicó el protagonismo del arte del barro que quedaría consolidado en su lema ‘Soy ceramista’, con el que Zuloaga vistió una sala de su vivienda de San Juan de los Caballeros. Zuloaga igualmente introdujo los estilos de moda en Europa, como el Neorrenacimiento y el Modernismo. Y creó su propio estilo de decoración cerámica, dentro del Regionalismo y la estética del 98. Su importancia quedó reflejada en la creación del Museo Zuloaga de Segovia a iniciativa de sus hijos, en lo que fue su taller en la iglesia de San Juan de los Caballeros de Segovia, en 1949.

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