Foto: SPB – Borja B. Hojas

El Hereda San Pablo Burgos puso el punto final a una temporada histórica con el segundo encuentro del Playoff de la Liga Endesa ante Lenovo Tenerife. El equipo de Joan Peñarroya no logró superar al cuadro canario, que dominó en el partido gracias a un extraordinario acierto en el tercer cuarto, lo que le permitió llevarse la victoria de Burgos. La nota más positiva de la noche la puso la vuelta de los aficionados al Coliseum por primera vez desde que comenzó la pandemia y tras más de un año de ausencia. Hasta 879 espectadores se dieron cita para volver a disfrutar de los suyos desde la grada y no dejaron de animar durante toda la contienda. El conjunto burgalés cierra con este choque una extraordinaria campaña en lo deportivo, en la que ha conquistado dos títulos de Basketball Champions League y una Copa Intercontinental.

El apoyo de la afición se dejaba notar desde el primer instante del partido y empujaba al Hereda San Pablo Burgos a liderar el marcador (4-0). Los de Peñarroya cargaban bien el rebote defensivo, con mucha actividad de Alex Renfroe y de Max Salash (16-12). Entonces, llegó el momento de que Thad McFadden entrara en combustión. El escolta estadounidense embocaba hasta tres triples para llevar la renta local a los siete puntos (25-18). El esfuerzo final de los tinerfeños acortaba la distancia a tres al término del primer cuarto (26-23).

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El perímetro le continuaba rindiendo al cuadro burgalés, que recuperaba su máxima (32-25). Las defensas de los burgaleses, con Miquel Salvó, Jasiel Rivero y Dejan Kravic bregando contra el ataque canario, les permitían mantener las riendas del choque (36-29). Lenovo Tenerife aprovechaba ahora su acierto exterior para ajustar el electrónico (37-35), pero un parcial de Rabaseda y Kravic volvía a ampliar la distancia antes del descanso (41-35).

La reanudación devolvía una versión fortalecida del cuadro de Vidorreta, que se apoyaba primero en Bruno Fitipaldo y después en Aaron Doornekamp para reducir la ventaja local (46-45). Todo el acierto que los tinerfeños tenían desde la línea de tres les faltaba ahora a los burgaleses, que veían cómo se igualaba el encuentro (48-48) y cómo el conjunto visitante recuperaba una delantera en el marcador de la que no había disfrutado desde el primer cuarto (52-56). El desacierto castigaba a los de Peñarroya, que no podían evitar el parcial de 0-16 que disparaba la renta canaria al final del tercer cuarto (52-66).

Aumentaba el parcial hasta el 0-27 con un Aaron Doornekamp infalible en la defensa y desde el tiro exterior (52-77). No se encontraba el cuadro burgalés en un punto del choque en el que acusaba demasiadas dificultades para realizar su juego en pista (57-81). La distancia acumulada por Lenovo Tenerife hacía prácticamente imposible la remontada del Hereda San Pablo Burgos, en un encuentro en el que los 879 aficionados no dejaron de animar ni siquiera cuando el electrónico era más desfavorable. Ellos iluminaron el último baile del curso en el Coliseum (68-92).