El equipo italiano celebra su triunfo en Soria. Foto: Piacenza

El Río Duero ha completado una actuación heroica en el partido de ida de los octavos de final de la Copa CEV, cayendo con honor ante el poderoso Piacenza por un marcador de 1-3. A pesar de la derrota, el conjunto celeste demostró un altísimo nivel competitivo en Los Pajaritos, logrando arrebatarle el tercer set al cuadro italiano y obligando a una de las mejores plantillas del mundo a emplearse a fondo. Los parciales de 20-25, 20-25, 25-23 y 17-25 reflejan la combatividad de los hombres de Alberto Toribio, quienes mantuvieron la fe durante todo el encuentro gracias a un trabajo defensivo impecable y una entrega absoluta ante su afición.

El inicio del choque mostró a un equipo soriano valiente que tuteó al gigante transalpino, llegando a liderar el primer set con un esperanzador 18-16. Sin embargo, la calidad individual del Piacenza emergió en los momentos críticos, especialmente a través del saque, faceta donde los visitantes marcaron la diferencia. La potencia del servicio de figuras como Gutiérrez y la precisión del colocador Porro fueron fundamentales para que los italianos recuperaran el control del ritmo de juego. Aun así, la brecha entre el voleibol nacional y la potente liga italiana se vio reducida por momentos gracias al alma y corazón que pusieron los celestes sobre la pista.

El punto álgido de la noche llegó en la tercera manga, cuando el Río Duero logró imponer su juego y cerrar el set a su favor, desatando la euforia en la grada y forzando la continuidad del partido. En ese tramo, la intensidad defensiva y la inteligencia en el bloqueo permitieron a los sorianos soñar con una remontada histórica. No obstante, el Piacenza reaccionó en el cuarto periodo subiendo una marcha más en su rendimiento, demostrando por qué se sitúa en la élite del voleibol europeo. La solidez del bloque italiano terminó por decantar la balanza en un duelo donde el equipo local dejó una imagen de orgullo y competitividad sobresaliente.

Este resultado deja la eliminatoria muy complicada para la vuelta en Italia, pero refuerza la confianza de un Río Duero que ha demostrado ser capaz de competir contra rivales de talla mundial. El técnico Alberto Toribio destacó la madurez de sus jugadores para no descolgarse del partido ante la presión de un rival que cuenta con algunas de las estrellas más rutilantes de la liga transalpina.