El Río Duero cayó eliminado en los cuartos de final de la Copa del Rey celebrada en Valencia. El conjunto dirigido por Alberto Toribio cedió ante La Laguna por un marcador de 1-3, en un enfrentamiento marcado por la igualdad pero donde el equipo tinerfeño mostró una mayor templanza en los momentos decisivos de cada parcial. A pesar de las advertencias previas del técnico sobre evitar los errores cometidos en ediciones anteriores, el bloque soriano volvió a despedirse del torneo del KO a las primeras de cambio, viéndose superado por un rival que supo gestionar mejor la presión en los puntos finales.

Durante el desarrollo del encuentro, el Río Duero solo logró imponer su superioridad en el segundo set, gracias a una notable mejoría en la recepción que le permitió cerrar el parcial con un holgado 25-17. Sin embargo, el resto del choque fue una sucesión de oportunidades perdidas para los celestes. En la primera manga, los sorianos desaprovecharon una bola de set antes de caer por 24-26, un guión que se repitió de forma más dolorosa en el tercer parcial, donde tras remontar una desventaja importante, no fueron capaces de materializar tres opciones de juego, permitiendo que Cisneros se anotara el set por 26-28.

El cuarto y definitivo periodo confirmó la falta de acierto del Río Duero en los instantes de máxima tensión. A pesar de contar con una renta favorable de 22-19 en el tramo final y disponer de hasta cuatro bolas de set, el equipo de Toribio no pudo frenar el empuje de los chicharreros, liderados por un inspirado Andreu Flores. La mayor precisión del conjunto canario en los detalles finales les otorgó el parcial por 27-29 y el billete para las semifinales.

Finalmente, el torneo coronó a Manacor como campeón tras vencer al Melilla, cerrando una edición en la que el representante soriano se quedó lejos de las expectativas generadas por su ilusión y potencial.