El Aula Valladolid sabe navegar con la mar en calma. Las blanquiazules se regalaron una victoria cómoda (27-22) ante el rocoso Motive.Co Gijón, que vio esfumarse sus opciones de victoria en una serie de exclusiones en la segunda parte. Las de Miguel Ángel Peñas olvidaron su juventud para manejar como nunca sus ventajas y sumar su segunda victoria de la temporada. 

El partido comenzó esquivo para el Aula Valladolid, que se vio demasiado pronto con una menos por la pronta exclusión de Irene Botella, cuando se hará jugado algo más de un minuto. Supo recomponerse el equipo de Peñas para cerrar la inferioridad sin mayores consecuencias (1-1). Pera un aviso de lo que les esperaba en el partido. Porque al choque le faltaba chispa, ese toque especial que le gusta al Valladolid.

Antes, las blanquizales cumplieron el minuto diez con una nueva inferioridad, esta vez por la exclusión de María O’Mullony. El marcador seguía igualado, pero el ritmo era del Motive.Co Gijón (3-2). Al Aula necesitaba meter esa marcha más para dominar el encuentro. A pesar de todo, un gol de Teresa Álvarez casi sobre el ecuador de la primera mitad daba la primera miniventaja a las de Peñas (7-5) y obligaba a Cristina Cabeza a pedir tiempo muerto. Y los ajustes de la entrenadora funcionaron, porque el Gijón empató el partido en menos de un minuto (7-7, min. 16).

María O’Mullony y Carmen Sanz se conectaron en ataque y en la portería para impulsar la ventaja hasta los tres goles (10-7, min. 20). Los tres goles de la lateral y las seis paradas de la guardameta daban aire a un equipo que defendía mejor que atacaba, de nuevo con muchas pérdidas en los momentos clave del partido. Con Elba Álvarez en la grada, Laura Bazco fue la elegida para dar un respiro a Teresa Álvarez, que acumuló muchos minutos en las piernas.

La mejor noticia para las blanquizales fue la exclusión de María Palomo cuando restaban poco más de dos minutos para el final de la primera parte. Porque las asturianas se habían acercado en el marcador hasta colocarse a tan solo un gol (13-12, min. 28). Un robo de O’Mullony tras una parada de Carmen Sanz permitió meter gol a portería vacía y marcharse al descanso 14-12. Una ventaja demasiado pequeña para que hubiera nada decidido.

Y así fue. El Gijón solo pudo acercarse a cuatro goles en el último tramo del encuentro, cuando ya estaba todo decidido. Las vallisoletanas sumaron su segunda victoria de la temporada y vivirán el resto de la jornada con más tranquilidad que nunca. 

Tras el paso por los vestuarios, el marcador se apretó aún más (15-14, min. 35) para mantener la sensación de igualdad que primaba desde el primer minuto. Las blanquiazules seguían sin poder correr y sufrían para seguir al mando del encuentro. Ahí se fajó bien Irene Botella, que abrió los seis metros para dar algo más de espacio a su primera línea.

Una doble exclusión de las visitantes -María Palomo y Nayla Andrés– en el mismo ataque, ponía a las de Peñas ante su gran oportunidad de romper el partido (min. 39). Con tres arriba (18-15) y el balón en manos del Gijón, era el momento de apostar. Y a las blanquiazules les salió cara. Porque justo cuando las visitantes iban a recuperar a una de sus jugadoras, llegó una tercera exclusión – Sandra Vallima- por entrar al campo antes de tiempo en el cambio. Cuando la igualdad regresó a la pista, el Aula Valladolid se había colocado cuatro goles arriba (20-16). 

Y eso que se había defendido muy bien el equipo asturiano, que solo se estrelló una y otra vez contra Carmen Sanz. Con la portera en estado de gracia y María O’Mullony lanzada, llegó la máxima diferencia del partido (24-17, min.50). Ahora solo quedaba ver si el equipo blanquiazul se movía igual de bien en la calma que en la tormenta. Por delante quedaban diez minutos y los siete goles de ventaja debían ser suficientes para vivir el primer final tranquilo de la temporada. 

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