La Gimnástica Segoviana sufrió este domingo un varapalo de los gordos al caer (1-3) en una Albuera con 1.600 espectadores ante el Leganés B en un partido en el que los madrileños hicieron lo justo como para no ser goleados, y se llevaron los tres puntos. Con esta derrota, la Gimnástica vuelve a zona de descenso y complica sus opciones de permanencia en la categoría, al necesitar sacar tres partidos de los seis que quedan. Cosas más difíciles se han visto, sin duda.

La Sego, ya se ha dicho, hizo méritos para ganar. Puso a prueba al guardameta del Leganés, Sergio Valero,  en hasta cinco ocasiones, pero un penalti inocente y dos desajustes en transiciones permitieron a los pepineros sumar tres puntos con los que ni soñaban en el minuto 60 de partido.  La primera parte no estuvo sobrada de calidad, pero tuvo la suficiente como para que la Gimnástica se adelantara en el marcador gracias a la definición de Rafa Llorente y la clarividencia, una vez más, de Conde y Borrego, bien secundados por Nanclares. Atrás, la máxima era no complicarse y la Segoviana apenas concedió aproximaciones de peligro a un Leganés B que no daba la más mínima sensación de peligro.

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En el segundo parcial, la Segoviana salió en tromba para ampliar la renta, atosigó al Leganés que apenas podía salir de su campo y solo las intervenciones de Valero mantenían en partido a su equipo. Con el público entregado, la grada abarrotada de pequeños gimnásticos gracias al homenaje al Fútbol Base tributado por el club, una inocente mano de Rui en el área fue el principio del colapso. Diego hizo el empate desde los once metros y a partir de ahí, el desastre. La Segoviana siguió volcada en ataque, con el correspondiente riesgo y en una transición llegó el segundo de los madrileños. Increíble.

Con el equipo gimnástico ya sí, presa de los nervios, llegó la expulsión de Javi Marcos para terminar de rematar el encuentro y el autogol de Cidoncha al intentar salvar una nueva superioridad en ataque de los blanquiazules acabó con la desesperación de propios y extraños.

La derrota supone un frenazo a la recuperación del equipo azulgrana y habrá que apelar, una vez más, a la heroica para sacar tres partidos más. El próximo, en Bergantiños, cuarto en la tabla.