El ambiente festivo y navideño inundaba el Pabellón Municipal de Deportes de Palencia, con niños y niñas llenando las gradas. En lo deportivo, Palencia se jugaba la vida ante el Bilbao Basket con la decidida intención de sumar su segunda victoria local, luchando por abandonar el último lugar en la tabla. Un desafío crucial para el entrenador Guil, respaldado por una cálida bienvenida de la afición de Bilbao Basket a Ubal, exjugador del equipo vasco la temporada anterior. Al final 78-72 para los locales.

Comenzando el partido, Palencia tomó la iniciativa con determinación, liderado por dos triples de Benite y un rápido contragolpe de Chumi. Después de muchos partidos sin empezar con ventaja, el equipo local logró un parcial significativo, situándose diez puntos arriba a cinco minutos del final del primer cuarto.

Manteniendo la presión, Palencia no dio oportunidades al rival, que solo lograba ventaja en faltas. El técnico vasco realizó cambios tácticos para revertir la dinámica negativa, pero el Municipal palentino vibraba con la actuación del equipo local, que lideraba 24-9 a menos de un minuto de concluir el primer cuarto.

Con un evidente deseo de victoria, los locales demostraron precisión incluso en tiros libres, dando entrada a nuevos jugadores como González y Van der Vuurst. El segundo cuarto fue una montaña rusa para Palencia, perdiendo eficacia en el tiro pero manteniendo la ventaja frente a la respuesta de Pantzar y Killeya-Jones.

Después de la solidaria “peluchada” a favor de Cruz Roja Palencia, el equipo local buscó preservar la ventaja recogida al descanso (42-31). Aunque un destacado Pasecniks sostenía a su equipo, las sensaciones cambiaron a favor de los visitantes en la segunda mitad. Sin embargo, la eficacia desde la línea de tres puntos de Venite mantuvo la delantera para Palencia, que pedía tiempo muerto con un ajustado 48-46.

Bilbao Basket, liderado por Hlinanson y Álex Reyes, recortó distancias, llegando al último cuarto con un emocionante 55-52. La tensión aumentó con cada canasta, y Ubal apareció para poner a Palencia 61-57 arriba. La afición local, confiando en la victoria, solicitaba un arbitraje imparcial.

Aunque la superioridad de Bilbao Basket causaba dificultades, Palencia respondió con cambios tácticos. Con un triple crucial de Franke, el equipo local mantuvo una ventaja de cuatro puntos. El marcador se apretó, pero un triple de Benite y un robo de Whittington sellaron la segunda victoria de la temporada con un agónico 74-70.

En resumen, un partido intenso que la apasionada afición palentina no quiso perderse en estas festivas fechas. La esperanza persiste, y en Navidad, nunca se pierde.