Míchel, como cualquier aficionado del Real Valladolid, no olvida lo que sucedió en San Mamés a las puertas de la navidad del año pasado. Tocó achicar, trabajar duro sobre el césped, pero al final se vio recompensado con ese gol de Óscar Plano en el descuento para sacar un valioso punto de un campo muy difícil.

A ese recuerdo ha apelado el centrocampista este miércoles, a unos días del partido ante el Athletic en Bilbao. Espera este domingo «un partido muy duro, como el año pasado, en su campo se hacen muy fuertes y la afición allí juega un papel muy importante», un duelo en el que «está claro que vamos a sufrir, en ese campo sufren todos» pero con un Real Valladolid capacitado para «hacer daño si estamos concentrados, tenemos que intentar tener la pelota lo máximo posible y estar alerta, estar cerca los unos de los otros porque ellos en esos espacios pueden hacernos mucho daño».

El valenciano elevó su reflexión más allá de este partido para afirmar que, aunque ahora viene un tramo de LaLiga complicado con partido entre semana en el Camp Nou, «tenemos que ir partido a partido, estamos recuperando efectivos que nos viene bien, tenemos que hacer lo que estamos haciendo, disfrutar y meter intensidad, estar juntos y así sufrir lo menos posible para intentar sacar el máximo de puntos».

Por todo ello el centrocampista habló de conjunto, de bloque, de un «equipo que traslada tener mucho potencial, con grandísimos jugadores, y necesitamos de todos para hacer grandes partidos». «Tengo un papel importante en el medio campo, pero si no fuera por mis compañeros no destacaría, soy un privilegiado por tenerlos al lado, hacen que mi trabajo sea más fácil» desarrolló Míchel, quien concluyó con una sentencia rotunda: «Todos somos importantes».