Andrés Masuyama intenta placar

Empezó el partido con el equipo madrileño bien asentado, intentando demostrar las credenciales de favorito a romper la supremacía de los equipos de Valladolid en el rugby español.  Cuando sólo había discurrido un suspiro de partido, se colocaron 0-3, y a los diez minutos ya dominaban  por 0-10. El Alcobendas se movía cómodo y los burgaleses buscaban, sin encontrarlo, su sitio en el campo. Pasado el arrollador comienzo del Alcobendas, poco a poco los del “Aparejos” se comenzaron  a asentar en el sintético de San Amaro. Sobre el minuto 15, las fuerzas se igualan, aunque los burgaleses no consiguen ocasiones de peligro en un partido muy trabado. Con 3-13 se llega  al descanso.

Pero en la segunda mitad, todo cambia. Tras una primera mitad de tanteo, ambos equipos se “sueltan la melena”. Comienza la segunda parte con el UBU-Colina intentando recortar distancias, y lo hace, con tesón y esfuerzo, en un suspiro los burgaleses empatan el encuentro 13-13. El debutante se subía a las barbas de los veteranos, Emilio ponía el 16-13 en el minuto 65. Los locales arropados por su público no cejaban en sus constantes acometidas. Mediada la segunda mitad Burgos se situaba 23-13, el sueño parecía hacerse realidad,  “Aparejos” demostraba que tiene potencial y pegada. Sin embargo la “Liga Heineken” no permite ni relajaciones, ni errores, ni malas lecturas de partido. Los locales no “duermen” el partido, la experiencia de los visitantes comienza a gestionar mucho mejor el partido, lo aceleran, los hombres de Tiki Inchausti no se dan por vencidos y en los últimos minutos dos ensayos transformados, ponían máxima tensión en el encuentro. Los burgaleses no conseguían sacudirse el dominio foráneo. Una transformación de Brad Linklater con el tiempo cumplido daba al traste con las esperanzas de los de Castilla y León. Quedó sin sanción una clara agresión de un jugador del Alcobendas a uno local, quizá esa acción marcó el desarrollo de los últimos minutos.

Para el entrenador local, “queda mucho por trabajar , hay que acoplar a muchos jugadores nuevos”, y añadía, “hemos acariciado la victoria… de todo se aprende …esto es la División de Honor”.

En conclusión un buen partido del Aparejadores, que ha demostrado ante un de los grandes equipos de la categoría que ha venido a la División de Honor para quedarse.