La Ponferradina recibía al Lugo con la intención de romper la mala racha de siete jornadas sin conocer la victoria, y lo logró (3-1). El choque estuvo condicionado bajo el intenso calor desde primera hora, y con ambos bloques en busca de una mejora posicional en la tabla que acercase los objetivos planteados. El duelo comenzaba con claro color visitante, con dos acercamientos muy claros a gol, y sensación de dominio total. Con un rival que endurecía el juego para proteger sus intereses, llegaba la jugada clave de la primera mitad nada más empezar el choque. Penalti decretado, y tarjeta amarilla para Pascanu que, tras revisión con el VAR, el colegiado decidía dejar en agua de borrajas. Decisión controvertida que precedía, con efecto inmediato, al primer gol de los bercianos, obra de Espiau. Saque de banda que el punta embolsaba con capacidad, rematado a la media vuelta con un globo que se colaba por encima de Whalley.

El tanto espoleó a los albivermellos, que buscaron con ahínco el tanto de la igualada. Optimización de los costados para provocar la aparición de Lebedenko y Ricard, y buen trabajo en juego directo de Manu Barreiro para generar segunda jugada sobre la frontal del área rival. El periodo se atascaba con el paso de los minutos, pasando a ser mucho más táctico y encorsetado entre dos bloques bien plantados y sin fisuras. El CD Lugo buscaba el crecimiento controlado, alternando envíos directos, con buenas construcciones interiores, aunque sin fortuna en metros finales para inquietar a Amir. Con los locales buscando la velocidad de Espiau como argumento principal de ataque, y con los amurallados enrocados en la superioridad zonal en la pugna aérea, se daba por finalizada una primera parte muy equilibrada.

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El segundo acto iba a complicarse pronto para los visitantes. Pese a la intensidad y equilibrio patentes en ambas propuestas, el acierto de cara a gol decantaría pronto la balanza a favor del equipo local. José Naranjo finalizaba con excelente técnica una combinación en la frontal del área, batiendo de duro disparo a Óscar Whalley para conseguir el segundo tanto de la tarde. Jarro de agua fría para el combinado gallego que, dos minutos después vería como Dani Ojeda engatillaba un perfecto disparo desde la frontal para hacer el tercer gol a favor de los de Bolo. Inicio y desarrollo muy negativo para los visitantes, que se veían obligados a reaccionar a la dificultad sobrevenida.

Rubén Albés movía el banquillo, y en un cuádruple cambio en la búsqueda de un cambio profundo en el bloque. Energías renovadas en busca de un acercamiento que se complicaba con el paso de los minutos. Pese a los esfuerzos realizados, el conjunto lucense no conseguía batir la meta local, blindada ante los esfuerzos de toda índole que el equipo realizaba. Sólo Sebas Moyano, con una fantástica jugada individual en la que conseguía escapar de su marca con habilidad, para batir después al meta en su salida, sería capaz de romper la sequía visitante.

La fase de ascenso queda ahora a tres puntos, y la mala racha cortada, el sábado los bercianos viajan a casa del vicecolista, Fuenlabrada.