El proyecto “Casa Gil: De la ruina al Jardín Romántico”, se ubica en la casa natal del poeta Enrique Gil, situada en la histórica y monumental calle del Agua de Villafranca, tiene por fin un horizonte para salir de su estado ruinoso y convertirse en un centro cultural, literario, tecnológico y turístico, con un espacioso jardín romántico.

El histórico inmueble es la casa familiar en la que nació Enrique Gil el 15 de julio de 1815, y donde residieron sus padres, don Juan Gil y doña Manuela Carrasco, durante diez años (1813-1823), antes de que la familia se trasladara a Ponferrada. Significa, pues, la infancia del poeta, sus orígenes, su esencia villafranquina.

Dos siglos después, el edificio está en ruina, aunque la fachada principal se conserva en buen estado. La Fundación Biblioteca Enrique Gil, entidad declarada de interés público, adquirió el edificio en octubre de 2022 mediante un acuerdo de permuta con su propietario, el abogado villafranquino Pedro López Otero; a su vez, el Ayuntamiento de Villafranca ha donado a la Fundación el solar contiguo, también en ruinas, lo que permitirá la reconstrucción de dos piezas singulares en la calle del Agua, en pleno Camino de Santiago.

El proyecto de reconstrucción y acondicionamiento, elaborado por el arquitecto Andrés Lozano, contempla la puesta en valor conjunta de ambos edificios (cuyas plantas suman más de 700 m2), y de su huerta (361 m2), transformándolos en un centro cultural polivalente, destinado a usos culturales, literarios, turísticos y tecnológicos; complementado con un Jardín Romántico a la manera de los jardines de Petrarca en Vaucluse, del Jardín de Béjar, el huerto de Melibea en Salamanca y otros modelos inspiradores.

La Casa Gil está catalogada como Bien de Interés Cultural del Conjunto Histórico de Villafranca, y goza de protección integral, por lo que la reconstrucción respetará las normas del Plan Especial del Casco Histórico de la villa, antigua capital de El Bierzo, hoy capital de la poesía.

El proyecto prevé un edificio sostenible, construido de acuerdo con las Directivas europeas, “consumo de energía casi nulo”, con uso prioritario de energías renovables y máxima autosuficiencia energética. Estéticamente, Casa Gil apuesta por un diseño de vanguardia, sencillo, polivalente: un espacio colaborativo educativo y cultural, con nuevas tecnologías para compartir recursos y conocimiento, inspirado en el New Museum de Nueva York (diseño de Sejima & Nishizawa), compatible con el carácter histórico del entorno.

Sensibilización cultural

En el acto de presentación, el consejero Gonzalo Santonja destacó los objetivos sociales y turísticos del proyecto , acordes con la Declaración de Medina de Rioseco y las pautas del Libro Blanco para la Gestión de los Conjuntos Históricos elaborado en 2022 por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de Castilla y León; subrayando que “pone en valor el Conjunto Histórico de Villafranca, mejora la calidad de vida del entorno, crea puestos de trabajo directos e indirectos; incrementa la sensibilización sobre el patrimonio cultural; desarrolla un modelo participativo de gestión; emplea recursos digitales y nuevas tecnologías; mejora infraestructuras turísticas y aumenta la calidad de la visita; y facilita programas de educación patrimonial”.

Empleo sostenible para El Bierzo vaciado

El Alcalde villafranquino, José Manuel Pereira, destacó que “la futura Casa Gil nace con vocación de acoger exposiciones temporales o permanentes, conferencias, recitales poéticos; conciertos; servicios tecnológicos para usuarios de la ruta jacobea; ser punto de información turística berciana, sede de la Fundación BEG, círculo de estudios románticos y literarios; y Centro de Interpretación del Paisaje; en definitiva, centro neurálgico de una nueva Calle del Agua, imprescindible para el despegue turístico, económico, demográfico y social de Villafranca”.

“La restauración de la Casa Gil y su puesta en valor aporta a Villafranca y a todo El Bierzo Vaciado una palanca de crecimiento cultural de calidad, de desarrollo de la identidad europeísta basada en la ruta jacobea, de modernización de las infraestructuras turísticas; en suma, un factor de desarrollo económico y cultural”, ha señalado el primer edil de la localidad.

El presidente de la Fundación, Valentín Carrera, tuvo palabras de recuerdo y homenaje para el Presidente de Honor, José María Gil-Robles, recientemente fallecido; y agradeció expresamente “la generosa disposición del anterior propietario del edificio, Pedro López Otero, así como la donación de la parcela aportada por el Ayuntamiento villafranquino, y la buena acogida dispensada al proyecto desde el primer momento por la viceconsejera de Cultura, Mar Sancho”.

La Fundación Biblioteca Enrique Gil se propone llevar a cabo un ambicioso proyecto de rehabilitación y puesta en valor de la Casa Gil que, a pesar de su deterioro, conserva la impronta romántica, histórica y patrimonial de haber sido el hogar de la familia Gil Carrasco; y todo ello, en el enclave singular de la calle del Agua, en pleno Camino de Santiago.

La restauración, concluyó Valentín Carrera, “es una pieza valiosísima en la reconstrucción de ese núcleo histórico villafranquino, de características únicas; y no cabe otro destino que convertirla en centro de la memoria romántica, casa de la poesía, un nuevo Jardín de Verona, una nueva Fuente de Vaucluse, en la que el Petrarca de El Bierzo cante a Laura-Beatriz”.

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