La Gimnástica Segoviana sumó una victoria de prestigio en su palmarés ante más de 1.200 enfervorecidos aficionados. El triunfo (2-1) ante la SD Compostela no estuvo exento de sufrimiento, de suspense y de, por qué no reconocerlo, un poco de la fortuna de cara a gol que ha venido faltando todo el curso. Dos goles de Rafa Llorente dan de momento validez al discurso de Ramsés Gil, que con apenas cuatro entrenamientos ha sabido imprimir a sus jugadores una parte del gen competitivo que desplegaba el propio Gil cuando corría por el carril derecho de La Albuera. Y es que solo le faltó correr a Ramsés, que con su intensidad desde más allá de la zona técnica involucró a sus jugadores y al público.

La victoria se antoja como fundamental toda vez que los resultados en el grupo 1 de la Segunda RFEF fueron, una vez más, sorprendentes en muchos casos. La locura clasificatoria muestra un grupo en el que el 10º clasificado solo toma tres puntos de ventaja con el 15º que es la Gimnástica, en puesto de descenso y a tan solo tres de la permanencia y uno de la eliminatoria por la salvación.

No introdujo muchos cambios Ramsés Gil en el once con respecto a una formación titular tipo de Manu González, su predecesor, e incluso el inicio fue igual de funesto que en otras ocasiones cuando a los dos minutos,  una jugada en banda derecha del Compos acabó en las mallas de Carmona. Dos minutos de juego y a remar. Apenas dio tiempo a que un reducto de  críticos cuestionaran la gestión de la directiva antes de que la Sego cargara contra la defensa del Compos con empuje, corazón y un Conde espectacular. Con Borrego más adelantado de lo habitual y Llorente y Arribas trabajando en las alas, Conde encontraba en un brillante Nanclares el socio perfecto para atosigar a la zaga compostelana. Así llegó el empate, cuando a la salida de un corner el balón termina muerto en el área para que Llorente lo empale con furibunda rabia y lo aloje en la portería de Pato Guillén.

No contenta con el empate, la Segoviana quiso buscar la delantera pero los puñales en los costados del Compos hacían sufrir a Rubén y Borao, dueños de los laterales gimnásticos para la ocasión. Mansour y Javi Marcos, por el centro, peleaban denodadamente por hacerse con los balones que rondaban su zona de influencia, sin demasiadas contemplaciones si era menester mandarlo fuera del campo. Manu, a veces algo desbordado en la medular, volvió a realizar un despliegue físico encomiable para sujetar el centro del campo y la frontal propia, donde repelió varios disparos del equipo gallego.

Pronto le dio la vuelta al partido la Gimnástica, gracias al pundonor de Conde que no dio un balón que parecía perdido, el oportunismo de Borrego en la anticipación al central para incomodar a Pato Guillén con un remate en el primer palo, y a Llorente, entrando por la derecha para hacer a puerta vacío el segundo de su cuenta particular.

La Segoviana apretaba y casi ahogaba al Compos, que mostraba por su parte un gran peligro en las transiciones y a balón parado. Carmona, algo dubitativo en el arranque del choque, mostró otra cara con el avance del partido e hizo gala de su habitual seguridad bajo palos y midiendo los balones que el viento condicionaba en el segundo parcial.

La Segoviana ha perdido puntos – y partidos – por no saber guardar la ropa. Este domingo cuando las fuerzas se acabaron y sobre todo cuando el Compostela sacó cinco jugadores de ataque con el paso de los minutos, el equipo azulgrana supo sufrir, apelar al orgullo y al empuje de sus aficionados para sacar los puntos en juego. Las entradas de Cidoncha, Juan de la Mata, Adeva y Rahim dieron oxígeno y permitieron mantener al equipo en partido hasta el final.

Al final del choque el Compos terminó embotellando a la Sego, que apenas tenía energías para buscar contras esporádicas como las que tuvieron  Llorente primero y Rahim después. No supo matar la Segoviana el choque y terminó con el Compos llamando a la puerta de Carmona que, solventó con su tranquliidad habitual, los balones envenenados que procedían una vez más de los costados gallegos.

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Ramsés cifró en cinco las victorias necesarias para alcanzar la salvación. Si esas cuentas son las reales, sería necesario vencer en cuatro de los ocho partidos que restan. Leganés B, Arenteiro, Llanera y Palencia son los compromisos que le quedan como local a la Gimnástica. Móstoles, Bergantinos, Luanco y Coruxo las salidas. Este domingo la Sego visita en horario matutino Móstoles , plaza de infausto recuerdo para las huestes gimnásticas donde un ascenso voló hace ya muchas temporadas. Allí, en tierras madrileñas, la Sego estará arropada por un buen número de gimnásticos que a buen seguro aprovecharán los autobuses gratuitos que fletará el club a los socios que adquieran su entrada ( al precio de 12 euros) en la sede a lo largo de la semana.

El fútbol y sus vaivenes hacen que lo que hace una semana era un imposible, hoy parezca probable. No ha logrado ganar ningún partido la Segoviana fuera de casa en todo el curso, pero si esa victoria tiene que llegar bien pudiera ser en Móstoles.