Foto: FIBA Europa

Nueva “fase”, nueva etapa para Perfumerías Avenida que también quiere regresar a esa “nueva normalidad” poco a poco. La primera piedra del nuevo proyecto, “el primer paso que hemos querido dar”, como reconocía el gerente, Carlos Méndez, ha sido el anuncio y posterior presentación (mediante la primera rueda de prensa virtual del club) de su nuevo entrenador, Roberto Íñiguez.

Una llegada que supone, inexorablemente, una despedida, la de un Miguel Ángel Ortega para el que Méndez también tuvo palabras, “quiero destacar la fantástica labor de Miguel en estos años, aquí siempre tendrá su casa”. Reconocía el gerente azulón ante los medios de comunicación la dificultad de los momentos en que nos encontramos, “el club sale de este letargo por la pandemia pero es cierto que es muy difícil ponerse a planificar el futuro sin saber cuándo o cómo comenzarán las competiciones”, al tiempo que adelantaba novedades: “anticipo que el club va a depender de apoyo institucional y de las capas sociales de Salamanca. Es un maremágnum de circunstancias nuevas para todos”. Momento entonces para presentar al nuevo comandante del barco con el que “ya llevamos varias semanas intercambiando ideas, es un obsesionado por este mundo del baloncesto y un gran trabajador”, explicaba Méndez.
Continuaba el directivo asegurando que “va a ser un proyecto de larga duración y para el club es un honor tener este entrenador en unas circunstancias diferentes y en un proyecto distinto”, y terminaba agradeciendo la predisposición del nuevo entrenador, “agradecidos por lo que ha hecho y aceptar las nuevas condiciones deportiva y económicamente”.

No hay mejor manera de definir la situación que las primeras palabras de Íñiguez como entrenador azulón: “estoy muy, muy, muy contento y, sobre todo, muy orgulloso. Ser entrenador de Perfumerías Avenida es algo muy importante por lo que representa el club, el equipo, todo lo que le rodea, la afición que es ejemplar y la ciudad maravillosa”. Es consciente el vitoriano del delicado momento en que aterriza en Salamanca, “se que es una situación complicada, el club y su presidente y su familia la tienen.
A mí eso me supone una responsabilidad muy grande y un reto. Eso me motiva más y me inspira. Quizás sea complicado el inicio pero con buen trabajo, saldremos adelante”, señalaba. Para paliar esa situación, “queremos que el baloncesto sea ese nexo de unión y felicidad y que la gente se sienta orgullosa de cómo su equipo les representa”. Ya tiene claro Roberto cómo quiere que sea su Avenida futuro, “hay cosas que no me gustaría cambiar como la intensidad de luchar siempre, esos valores hay que mantenerlos siempre. Apuesto por la mejora de las jugadoras.

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Tendremos seguramente un equipo joven, y tenemos que trabajar individualmente porque a la larga nos va a dar mejora de equipo y un proyecto de futuro”. Y también lo que quiere de sus jugadoras: “lo que les pido es que dentro de sus posibilidades me den el máximo para trabajar y ese máximo sé que será diferente a otros años. Hay quienes no tienen esa dependencia y ya han cerrados los equipos sin saber cuándo se jugará, o si vamos a tener público, lo que para Avenida es fundamental. Me tengo que adaptar a las dificultades y tenemos que pasar por eso. Por eso pido unión y paciencia y creo que vamos a hacer un equipo que represente muy bien”. Su deseo, “aquí ha habido muchos entrenadores que han hecho las cosas muy bien. Yo quiero ser uno de ellos y dejar un legado, que significará que hacemos las cosas bien”. En cuanto a los objetivos, no esconde su predilección europea a largo plazo, “La ELW es la mejor competición del mundo y Avenida tiene que competir en ella pero no hay que quemar al equipo sólo con esa idea, pero sí quiero construir las bases para competir bien, aunque eso lleva mucho tiempo”, concluye el nuevo entrenador de Avenida