Trío arbitral

Según la información publicada por iusport los árbitros no pueden ser considerados “autónomos” y deben ser considerados trabajadores por cuenta ajena.

La problemática viene de lejos, incluso existen pronunciamientos que dejaban a los árbitros en un limbo legal, pues no se les consideraba ni autónomos ni trabajadores por cuenta ajena, por consiguiente se creaba un vacío a la hora de declarar los ingresos que recibían por el arbitraje.

Se podría ir más lejos y considerar a los árbitros como falsos autónomos

La Dirección General de Tributos del Ministerio de Hacienda ha modificado recientemente su criterio, ha dictaminando que “procede calificar —a efectos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas— como rendimientos del trabajo los percibidos por los árbitros de las correspondientes federaciones deportivas por el desarrollo de su trabajo, pues no concurre la ordenación por cuenta propia de medios de producción y recursos humanos, o de uno de ambos, configuradora de las actividades económicas”.

Aunque la presente resolución también deja cuestiones en el aire, pues Hacienda no se pronuncia sobre la relación laboral existente entre la federación y los árbitros. Lo que si se define, es que a efectos del IRPF, las retribuciones a los árbitros están sujetas a este impuesto y, por tanto, procede efectuar las retenciones correspondientes. Sin embargo la Federación Española de Fútbol y La liga de Fútbol Profesional quieren considerar a estos trabajadores como autónomos.

¿Falsos autónomos?

Se podría ir más lejos y considerar a los árbitros como falsos autónomos, en términos de total dependencia, ajenidad y retribución… Sí un árbitro fuese trabajador autónomo gestionaría sus clientes (en este caso los equipos), no tendría retribución fija, determina su propia atención al cliente, captaría a sus clientes, determinaría sus horarios de trabajo, circunstancias imposibles en el actual sistema de competición. Sí un colegiado fuese autónomo haría y desharía a su antojo, no como ocurre ahora que se ciñe a las directrices de la Federación y del Colegio de Árbitros.

La problemática seguirá dando qué hablar.