El Palencia puso rumbo a Gerona el pasado jueves para la disputa de la Final a 4 de la LEB Oro, un fin de semana en el que los cuatro mejores equipos de la temporada (sin incluir al primero que ya ha ascendido) se jugaban el ascenso. La derrota (89-62) no empaña una gran temporada de los morados.

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Con su cinco habitual de gala sobre la pista y un gran nivel de concentración, el Estudiantes protagonizó un buen inicio de partido con el que enviar el primer mensaje del encuentro a su rival. Porque los madrileños tiraron de sus principales recursos ofensivos a lo largo de los primeros minutos de juego para lograr pequeñas rentas con las que asumir el mando del partido. Así, las acciones de Kevin Larsen o Johnny Dee servían ya no solo para incrementar guarismos en el marcador, sino también para poder neutralizar a un Palencia al que le costaba encontrarse en ataque. Pero como suele ser habitual en los encuentros de los palentinos. los buenos minutos de Dani Rodríguez en la dirección durante el tramo final del cuarto parecieron contagiar a un juego colectivo que comenzaba a crecer sobre la pista (19-11).

Fue, con la entrada en pista de los primeros hombres desde el banco, cuando Estudiantes logró enlazar algunas de sus mejores acciones de la primera parte, especialmente de la mano de Felipe dos Anjos. Un jugador que no tardó en asumir protagonismo en la pintura con buenas acciones a través de su físico privilegiado. De este modo, sus primeros mates del encuentro sirvieron para obligar al Palencia a extraer su primera reacción del encuentro. Un papel que correspondió a la línea exterior con acciones de Speight y Rubio para levantar a los aficionados palentinos de sus asientos. Con este empuje, el Palencia logró colocarse a tan solo cinco puntos transmitiendo a su vez las mejores sensaciones posibles (25-20). Parecía que podían estar los visitantes en su mejor momento del choque, pero un nuevo arreón de los madrileños en los minutos finales, con una nueva acción exterior de Dee, terminó por impulsar de nuevo a los madrileñosr por encima de los 10 puntos al descanso (36-24).

Con Estudiantes con una cómoda renta a su favor y el Palencia obligado a recortar diferencias para poder llegar con opciones al final, el encuentro entró en su segunda parte otorgando diferentes tipos de presión a cada equipo. Aunque fueron los de Diego Epifanio los que mejor supieron gestionar estos minutos, con un buen trabajo defensivo y crecimiento ofensivo a través de su acierto desde más allá del 6,75. Así, las diferencias comenzaron a crecer dejando sin margen de reacción a un Palencia que llegó a parar incluso en dos ocasiones el partido cuando su rival se colocó en rentas máximas (69-43).

Con la victoria cada vez más lejos para sus intereses, al Palencia tan solo le quedaba el reto de plantear el último cuarto minuto a minuto para poder optar así a objetivos más ambiciosos. Pero ni siquiera de este modo pudieron frenar el acierto de un Estudiantes que seguía volando en vuelta rápida y que no tardaba en superar la treintena de diferencia dando así por finalizado un encuentro en el que la bocina iba a certificar su pase a la final (89-62).

A pesar de la derrota en este encuentro, la temporada del Palencia es para estar orgullosos de un equipo que se ha vaciado cada partido en las canchas y que ha dado muchas alegrías a una afición, que ha visto como los suyos se clasificaban para disputar el ascenso, algo que sólo logran 5 equipos de los 18 que comienzan la competición.