El Real Ávila cerró la pretemporada con un empate a cero en el campo de la Real Sociedad Deportiva Alcalá. Los encarnados se mostraron sólidos ante uno de los candidatos a pelear por los puestos de play off en el grupo madrileño de Tercera División. El equipo que entrena Jonathan Prado cuajó un buen partido y buscó el gol sin éxito en varias ocasiones durante el encuentro que estuvo interrumpido varios minutos de la segunda mitad por un apagón de luz.

Buenas sensaciones para los abulenses en su última cita antes de arrancar la liga. El entrenador tiró de un once que es el más parecido al que puede ser titular en su primer compromiso oficial. Apostó por Johan en la portería, con Issa y Josito en los carriles y Garretas y Llorián en el eje de la defensa. Como pivotes en el centro del campo Peli y Sergio Ramos, acompañados en las bandas por Rubén Ramiro y Javi de Mesa, con Diego Ortiz en la media punta y Edu en el ataque.

El Real Ávila salió muy seguro de lo que tenía que hacer. Desde el primer momento, los visitantes quisieron ponerse por delante. Cuando apenas se llevaban dos minutos, Rubén Ramiro efectuó un potente disparo de forma cruzada sobre la meta local pero la bola se marchó desviada. Lo volvió a intentar Josito en el minuto 17 tras un córner, aunque su remate salió por encima. Contestó sin éxito cinco minutos más tarde el alcalaíno Merchán.

En el ecuador del primer tiempo, el equipo abulense efectuó una gran jugada, con internada de Rubén Ramiro para detener Sempere su disparo. Cumplido el minuto 34, Johan tuvo que estirarse para atajar el peligro del Álcalá que llegaba por duplicado en las botas de Seubert y Del Valle. Si los de Jorge Martín imprimían ritmo al partido, tampoco se achantaban los de Jonathan Prado.

Antes de llegar al descanso, Rubén Ramiro y Javi de Mesa ponían en tensión al rival, el primero forzando un saque de esquina mediante el lanzamiento de un libre directo y el segundo mandando la pelota por encima del larguero. Faltaba el gol que los dos equipos dejaban para la segunda parte.

A la vuelta del asueto, el Alcalá cambió casi la totalidad del equipo, mientras que el Real Ávila salía de vestuarios con los mismos once jugadores que iniciaron el choque, continuando éste como en la primera mitad, sin que ninguno de los dos contendientes lograse perforar la portería contraria.

Cuando mejor estaba jugando el conjunto encarnado se fue la luz del estadio del Val. Una vez que se reanudó la iluminación, el Real Ávila era el que más proponía aunque sin disponer de ocasiones claras, salvo un disparo alto de Iván Vila. En los minutos finales, los visitantes se volcaron en busca del gol pero el partido murió como había empezado, con el cero a cero en el marcador.