El sueño sigue vivo, muy vivo para el Real Valladolid Baloncesto. El conjunto vallisoletano dominó de principio a fin a todo un TAU Castelló y manejó rentas cercanas a los diez puntos, pero el basketaverage se escapó en las últimas posesiones y no pudo redondear la victoria (82-77), la cuarta de manera consecutiva.

Tal y como se preveía en un duelo entre dos equipos rápidos, el comienzo del partido tuvo un inicio vibrante y eléctrico. Las canastas se sucedieron a ambos lados de la cancha y las defensas tardaron en asentarse en Pisuerga, pero lo hicieron pasado el ecuador del primer acto. Alec Wintering, indescifrable para los azulejeros, lideró con nueve puntos y otorgó las primeras ventajas al Real Valladolid Baloncesto (15-9).

Pero los de Toni Ten no tardaron en cerrar su aro, aunque los de Paco García hicieron lo propio. Ambos conjuntos subieron una marcha atrás y el encuentro se atascó, pero los locales finalizaron el primer envite con una mínima ventaja (17-14).

Y esa tónica se mantuvo en el segundo periodo. El Valladolid sufría para anotar, pero mantenía la renta sumando con cuentagotas desde la línea de personal. TAU Castelló, fiando sus opciones al acierto exterior, no estaba fino desde la larga distancia y la defensa blanquivioleta hacía el resto para secar al rival. La ventaja, de ese modo, continuó creciendo con el paso de los minutos.

Ni siquiera dos tiempos muertos prácticamente consecutivos de Toni Ten revirtieron la dinámica favorable a los blanquivioleta. Y fue precisamente una técnica contra el entrenador visitante la que dio al Real Valladolid una máxima de ocho puntos (30-22), la cual no tardó en ascender hasta los diez. No obstante, un estirón final de los valencianos desde la línea de personal sirvió para reducir las diferencias al descanso (37-31).

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Los 13 puntos de Alec Wintering (16 de valoración) estaban liderando a un Real Valladolid Baloncesto que mandaba a pesar del desacierto desde el triple (1/7). No obstante, el buen trabajo defensivo, dejando en 31 puntos a todo un TAU Castelló repleto de figuras, servía para mantener la ventaja y sentar las bases de un encuentro que, hasta el momento, estaba siendo notable por parte de los pupilos de Paco García.

Pero no era suficiente para los locales. La arenga de vestuarios le dio otro aire a un Real Valladolid que salió con varias marchas más que su adversario. Dos triples de Davis Geks catalizaron a los blanquivioleta y un mate de Kavion Pippen abrió brecha con los valencianos (45-33). El pívot norteamericano se hizo dueño y señor de la pintura y se unió a la causa que comandaba un Alec Wintering desatado, de dulce y que estaba volando en Pisuerga y haciendo volar al equipo.

Pero los azulejeros no se vinieron abajo. Intentaron los castellanos dejar en la lona al TAU Castelló y escaparse de manera definitiva, pero los visitantes se agarraron al partido con uñas y dientes. Varios triples de los blanquivioleta, un total de cuatro en el periodo, amenazaron con abrir esa brecha soñada, pero los valencianos, sin perder la compostura, llegaron al último asalto con vida, mucha vida (60-51).

Al partido, eso sí, aún le quedaban varios giros de guion. Un parcial de 0-6 hizo sonar las alarmas, pero el tiempo muerto de Paco García precedió a una reacción fulgurante e inmediata de los locales. Un triple de Sergio de la Fuente, que luego le sumó otro par de ellos para dinamitar Pisuerga, reventaron el partido (78-67), pero TAU Castelló resucitó para llevarse el basketaverage. Dos triples de Hermanson y una última decisión polémica de los árbitros pusieron el 82-77 definitivo que no pudo romper el Pucela en una posesión final de seis segundos.