Foto: Daniel Pérez

La última jornada de la competición regular ha definido los objetivos contrapuestos de los equipos de la comunidad, donde el Atlético Valladolid ha certificado la sexta plaza, su mejor clasificación histórica con 33 puntos, al vencer de forma ajustada al Nava por 36-35. Este resultado condena al conjunto segoviano a disputar la eliminatoria de promoción por la salvación ante el Agustinos Alicante. Por su parte, el Ademar León ha cerrado una campaña irregular en la séptima posición tras caer derrotado por 35-33 en la cancha del Villa de Aranda, encajando así su quinta derrota en las últimas seis jornadas ligueras.

El encuentro disputado en el polideportivo Huerta del Rey estuvo marcado por la emotividad de las despedidas de varios componentes del plantel local, de manera muy especial la del extremo Miguel Camino, quien cerró una trayectoria de diez temporadas en la entidad pucelana. El técnico David Pisonero aprovechó el choque para introducir variables tácticas y otorgar minutos a jóvenes promesas de las categorías inferiores como Nico Giráldez y Adrián Pons. La escuadra vallisoletana inició el choque con un ritmo arrollador que le permitió abrir una brecha inicial de cinco a cero, obligando a reaccionar al banquillo visitante.

El Nava logró mitigar el empuje inicial de su rival gracias a los ajustes defensivos propuestos por Carlos Villagrán, la aportación del guardameta Mateus Buda y la eficacia ofensiva de Joao Bandeira. El combinado navero equilibró las fuerzas antes del intermedio, alcanzando el paso por los vestuarios con una igualada a 17 tantos. En la reanudación, el intercambio de golpes fue constante; los segovianos plantearon una defensa alternativa que dificultó la circulación local y, comandados por Rui Baptista y Reig, redujeron las distancias a la mínima expresión en el tramo definitivo. Sin embargo, la veteranía del portero argentino Juan Manuel Bar, clave al detener una pena máxima y el posterior lanzamiento final de falta, amarró el triunfo para los de Valladolid.

En el ribereño pabellón Santiago Manguán acogía el otro foco de rivalidad regional entre el Aranda y el Ademar León. El bloque leonés, dirigido por Luis Puertas, llevó la iniciativa en el marcador durante los compases iniciales, pero la escuadra de la Ribera del Duero reaccionó con contundencia mediada la primera mitad, logrando una máxima renta de siete goles que encarriló el choque antes del descanso. A pesar de la notable desventaja, la formación ademarista continuó batallando en el segundo periodo hasta situarse a un solo tanto de diferencia a falta de dos minutos para la conclusión. La exclusión en los instantes decisivos de Rodrigo Pérez y la templanza en el tiro de los pupilos de Javier Márquez aseguraron la victoria local, rubricando el gran momento de forma del conjunto arandino para cerrar el curso.