El Real Valladolid vuelve a la Primera División por la vía rápida. Llegó a la última jornada con opciones pero en tercera posición, a dos puntos de los dos primeros. Era cuestión de fe. De hacer bien tu trabajo, ganar a una SD Huesca (2-0) que compitió, y esperar a lo que sucediera en Santo Domingo y en Butarque donde SD Eibar y UD Almería disputaban sus partidos. Y todo se alineó. El Pucela venció logrando en el segundo acto los goles que no llegaron en el primero, a pesar de los intentos. Tocaba esperar noticias, coreadas por una grada que cada minuto que pasaba se sentía más cerca de casa, de la élite del fútbol español. Llegaron, y Zorrilla estalló de felicidad.

Primero, lo que sucedió en el verde del feudo blanquivioleta. Se trabajó en un primer acto donde el equipo local llevó el peso, puso las ocasiones, pero no encontró el camino. Sin nervios, con paso seguro, pero la defensa aragonesa despejaba las llegadas y mantenía su portería a cero. Noticias desde Butarque donde se adelantaba el Leganés e igualaba el Almería minutos después. Pero sin victoria, no había cuenta posible. Los de Pacheta llegaban con claridad a la frontal del área pero ahí no adivinaban el hueco entre la zaga oscense; y pasaban los minutos, hasta que en el descuento Gaich encogió el corazón de los pucelanos con un disparo al larguero. Continuó la jugada, la contra, y Weissman también remató contra el palo. Descanso, el equipo estaba en Segunda.

Tras el paso por vestuarios llegó el ciclón blanquivioleta. Amenazaba el cielo tormenta, y la desencadenó en el campo el Real Valladolid. Con incertidumbre porque la celebración del gol de Weissman en el minuto 47 se dilató por la revisión del VAR, que dilucidaba si había fuera de juego en la llegada de Nacho, o en el posterior remate de Toni antes de que el balón acabase en la red. Acto seguido llegó el segundo, obra de Plata tras una gran jugada de El Yamiq. Deberes hechos, ya que en Zorrilla a partir de entonces el partido quedó dormido.

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La mirada se puso en Madrid. El Almería empató en torno al 54′, pero el Pucela seguía siendo de Primera ya que el Eibar empataba. Llegó el 3-0 obra de Aguado en el 79′ y los nervios crecían. Un gol de la SD Eibar dejaba al Real Valladolid fuera. La UD Almería igualaba al Leganés, así que todo dependía de lo que hicieran AD Alcorcón y el equipo vasco.

La emoción del fútbol en estado puro. Un final tenso, un final épico. En el descuento llegó el tanto del Alcorcón y se desató la locura. El Real Valladolid era equipo de Primera División superando a las matemáticas.