El Real Valladolid saldó con nota alta (3-0) el complicado duelo ante el Real Oviedo, un partido entre dos aspirantes al ascenso que se saldó con victoria clara a favor de los blanquivioletas sentenciando en los primeros minutos de la segunda mitad gracias a dos acciones casi consecutivas en las que Amath golpeó para completar la cuenta iniciada por Monchu en el primer tiempo.

El arranque entró dentro de los parámetros esperados entre dos equipos de la zona media alta de la tabla, que gustan de tener balón, en buena dinámica. Esa igualdad, ese tanteo, con el trabajo defensivo bien asentado, impidió que hubiera ocasiones hasta casi el minuto 12, con un disparo de falta lateral visitante que Masip envió a córner. Respondió el Pucela con varios centros laterales y un saque de esquina, y en uno de esos envíos al área llegó el 1-0. Era el minuto 18, pronto, cuando Luis Pérez la mandó al segundo palo, Monchu controló con mucha calidad y de un zurdazo levantó a la afición en una noche ventosa de mucho frío en el Estadio José Zorrilla.

A partir de ahí creció el cuadro de Pezzolano, que pasó a dominar mientras los asturianos intentaban hacer daño en transiciones. No obstante, algo de peligro llegó por el lado carbayón con un disparo de Alemao y otra acción salvada por Boyomo, para entrar en la recta final de este acto inicial en la que de nuevo ambos pudieron hacer daño. Sylla, en una acción ganada a la defensa en el área, disparó desde casi la línea de fondo y obligó al meta a una gran intervención, mientras que la respuesta llegó en el tiempo de añadido, tras un córner, en la que el remate de Alemao en el segundo palo impactó con el palo para mandar a vestuarios con la ventaja mínima en el marcador.

Quien sabe si pudo cambiar el partido en el minuto 46, nada más reanudarse el encuentro, en un mano a mano que Sebas Moyano falló ante Masip. El hecho es que la pelota no vio puerta y, dos minutos después, tuvo lugar el 2-0 en una jugada fina de los blanquivioleta, con una recuperación de Jurić, un balón largo de Meseguer a la carrera de Biuk, y el medido centro de este para la irrupción, de cabeza, de Amath. Precisa, veloz, demoledora. Como la versión del Real Valladolid en esta noche de febrero. 

No hubo tiempo para asimilar el segundo, y llegó el tercero. De nuevo Amath, esta vez con una maniobra individual, un disparo potente desde la frontal, un golpeo duro y bien dirigido, que en el minuto 50 dejaba el partido de esta jornada 28 visto para sentencia; ya que a partir de ahí ambos rivales asumieron que los puntos se quedaban en Valladolid y las intenciones se apaciguaron. De hecho, más cerca pudo estar el cuarto, por ejemplo en un disparo de Kenedy que se fue alto por poco, que el primero asturiano.