En su 94 aniversario, el Real Valladolid celebra su trayectoria presentando una nueva identidad de marca. Esta evolución, quiere reflejar la nueva era para el Club, volviendo al origen para mostrar al Real Valladolid de siempre como nunca antes. Aunque la polémica sobre el nuevo escudo está servida.

Como punto de partida se realizó una profunda investigación para asentar las bases y proyectar la identidad del Real Valladolid hacia el futuro. Se habló con miembros del equipo, historiadores y abonados para escuchar su punto de vista sobre el pasado y el futuro del Club. Además, se analizaron todo tipo de documentación histórica, registros fotográficos, materiales oficiales y no oficiales para conocer en detalle la historia pucelana. Todo ello para comprender la visión del Club desde los ojos de los que más lo conocen, un largo proceso de casi tres años realizado junto a FutureBrand, referencia global en consultoría de estrategia y creatividad especializada en evolucionar marcas desde hace más de 18 años.

Respetar la esencia e impulsar el porvenir fue la premisa que guio este cambio. La nueva identidad nace de esa mirada al pasado para proyectarla hacia el futuro. El nuevo escudo se inspira en el de 1928 y refuerza los elementos clave del Club: colores, llamas y corona. Con esta nueva configuración, el escudo gana en reconocimiento, impacto y presencia de sus colores principales. Un escudo más blanquivioleta que nunca. Un nuevo escudo que es la suma de toda su Historia.

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El rojo y el amarillo siguen presentes en la corona y las icónicas llamas, que hacen referencia al incendio ocurrido en Valladolid en 1561 y que también recoge el escudo de la ciudad, con un diseño más claro y potente. La complejidad de trazos, contornos y ornamentos evolucionan a trazos más dinámicos y manteniendo siempre el mismo nivel de detalle, lo cual mejora considerablemente su visibilidad. Simplificamos las formas y reducimos la cantidad de colores para quedarnos con la esencia.

También se actualizan las siglas que siempre estuvieron dentro del escudo, entrelazándolas entre sí. La “V” se inspira en la forma característica que tenía en el escudo fundacional, además de servir como punto de partida para todo el universo visual.

Poniendo en valor la calidad y tradición histórica que ha tenido la imprenta de la ciudad se ha creado la “Pucela Font” de la mano del tipógrafo vallisoletano Carlos de Miguel. A partir del estudio de materiales impresos y de los carteles históricos de la ciudad, la “Pucela Font” reinterpreta toda esa historia y pasión para hablar del Club. Según el Club, “porque la voz del Pucela es única, como lo es su tipografía”.

Origen y futuro son la base estratégica de este cambio. “Respetando lo que fuimos y lo que somos para llevar al Real Valladolid aún más lejos”, se apunta desde la entidad.