El Real Valladolid volvió a mostrar sus dos versiones esta temporada, y pagó muy caro una primera parte sin intensidad ni ideas ante un Osasuna que supo aprovechar sus oportunidades. El equipo castellano cayó 2-3 en el Estadio José Zorrilla en un encuentro correspondiente a la jornada 32 de LaLiga EA Sports, en el que la reacción tras el descanso no fue suficiente para evitar una derrota que le deja al borde del descenso. Todo hace indicar que podría producirse en la próxima jornada, o a más tardar en la siguiente.

Los rojillos se adelantaron pronto, cuando Budimir remató de cabeza en el minuto 9 para abrir el marcador ante la pasividad de la zaga local. A pesar de los intentos del Pucela por reaccionar, la falta de claridad y de ritmo fue una constante en la primera mitad, que se cerró con el 0-2 tras un nuevo tanto visitante en el minuto 34.
Tras el paso por vestuarios, el conjunto dirigido por Álvaro Rubio cambió completamente su imagen. Más intensidad, más confianza y más presencia ofensiva permitieron acortar distancias rápidamente gracias a un gol de Moro en el minuto 49, que finalizó con clase una carrera al espacio tras robar el balón a Boyomo.
Sin embargo, cuando el Valladolid parecía enchufarse de nuevo al partido, un penalti en contra tras un saque de esquina acabó con la esperanza. El 1-3 en el minuto 59 volvió a alejar los puntos. Aun así, los blanquivioletas no bajaron los brazos y Sylla, desde los once metros en el 67′, marcó el 2-3 para mantener vivo al equipo.
Los últimos minutos fueron un asedio sin premio. El Valladolid jugó en campo rival, acumuló llegadas y presionó, pero sin generar verdadero peligro. La energía se fue agotando hasta el pitido final.
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Un tropiezo que acerca peligrosamente al Real Valladolid a Segunda División. Si el equipo cae el jueves 24 de abril ante el Real Betis en Sevilla (21:30 horas), y Las Palmas gana su partido, el descenso será matemático.
Tras el encuentro, Álvaro Rubio fue autocrítico con el primer tiempo, reconociendo que “la primera parte ha sido muy mala y había que cambiar algo”, y valoró positivamente la actitud del segundo acto. “Ese penalti nos distanció, pero seguimos, conseguimos el 2-3 y es una pena que no hayamos podido generar más peligro al final”, explicó.
También asumió la responsabilidad: “El primer responsable soy yo. Hay que mirarse dentro y revisar esa actitud, esa intensidad. La situación extrema que vivimos nos bloquea en momentos clave, y eso se nota”.
Por último, el técnico agradeció el apoyo de la afición y dejó un mensaje de compromiso: “El jueves tenemos otro partido y hay que salir a competir al máximo”.


