Foto: Real Valladolid

Cuando parecía que el Real Valladolid competía y, aunque perdía, al menos daba la cara, este domingo volvió a hacer el ridículo y recibir una severa y justa derrota (0-4).

El Real Valladolid no logró competir ante el Getafe CF y recibió un castigo severo en el Estadio José Zorrilla. Desde el primer minuto, el encuentro se puso cuesta arriba, con un gol encajado, y la situación se agravó con el paso del tiempo. La expulsión de Mario Martín al filo del descanso apuntilló las opciones blanquivioletas en esta jornada 30 en Primera.

Ese gol a los pocos segundos condicionó un partido que se escribió con tinta azul. Un saque de banda, prolongación de cabeza al corazón del área, salida en falso y remate a placer de Arambarri para un 0-1 demasiado tempranero, difícil de digerir, demoledor. A partir de ahí, intentó el Pucela dar la cara, llegar al área rival, especialmente con centros laterales desde la banda de Iván Sánchez, pero sin la pólvora necesaria para derribar la meta rival, el tercer equipo que menos goles encaja de toda Primera División.

Pero esa sensación de querer hacer daño al rival se difuminó en el minuto 19 con el 0-2. Necesitó muy poco el Getafe para marcar y, en apenas dos llegadas, se encontró con una ventaja muy relevante. El equipo local pagó la situación que atraviesa en la tabla y no fue capaz de encontrar esa reacción ni la chispa necesaria para conectarse de nuevo al partido. El tercer gol llegó en el minuto 38, y, en el añadido del primer acto, una acción en el centro del campo se saldó con la cartulina roja que dejó a los castellanos con diez jugadores.

La segunda parte fue dominada por los visitantes. Con intención, pero sin posibilidades, los minutos fueron intrascendentes. Latasa, en el 48′, pudo marcar en un balón en el área con el que contactó desde el suelo, pero no logró dar la fuerza ni la dirección necesarias. El gol de Domingos Duarte, ya en el tramo final, fue el definitivo 0-4.

Álvaro Rubio lamentó que el Real Valladolid no saliera con la intensidad necesaria contra el Getafe CF y no siguiera en la dinámica progresiva.

“Ha sido una decepción”, así lo aseguró Álvaro Rubio en el inicio de la rueda de prensa posterior a la derrota contra el Getafe CF. “Veníamos en una dinámica progresiva y no hemos salido con la atención necesaria. Un equipo como este te castiga así y hemos tirado un poco por la borda lo que veníamos trabajando”, lamentó.

El técnico hizo autocrítica y comentó que no fue “capaz de transmitirles la intensidad con la que había que salir”. “El primer gol ha sido un palo muy gordo, el equipo ha caído y los dos siguientes han venido muy seguidos”, apuntó.

Además, la tarjeta roja que vio Mario Martín en el tiempo de añadido de la primera mitad supuso otra losa para los blanquivioletas. “Llegas al descanso y la expulsión lo trastoca todo. Queríamos parar el golpe, estar más juntos, ordenados y crecer a partir de ahí”, explicó el entrenador.

A pesar de la situación, Álvaro Rubio afirmó que seguirá remando. “Es mi casa, mi familia y voy a luchar por ella hasta el final. Intentar mejorar las cosas compitiendo como veníamos haciéndolo. Tenemos que transmitir una imagen diferente a la que hemos vivido. Estoy contento con el trabajo diario, pero luego en los partidos surgen cosas, como la expulsión”, expresó.

Respecto a lo ocurrido en el banquillo entre Luis Pérez y Latasa (se enzarzaron en una discusión que terminó con el lateral intentando agredir al delantero), el técnico aseguró que “son situaciones que es difícil llevarlas”. “No tengo toda la información para poder hablar de lo que ha pasado. Me enteraré e intentaremos solucionarlo de puertas para dentro. No es la mejor imagen que podemos dar. Son momentos de mucha tensión que surgen así. Queríamos dar buena imagen y buenas sensaciones ante nuestra gente”, finalizó.