El Estadio José Zorrilla será el escenario para evitar el descenso. El empate que ha logrado el Real Valladolid en su visita a la UD Almería en esta jornada 37 permite a los blanquivioletas llegar con vida al desenlace de temporada, un 0-0 muy trabajado, sufrido, en el que Masip salvó con una intervención providencial y la defensa castellana logró dejar sin efecto las acometidas andaluzas.

En encuentro, a estas alturas de temporada y con lo que hay en juego, tuvo las características propias de momentos límite, con más empuje, con más tensión, que fútbol de salón. Un encuentro que se jugó en tres campos más, Valencia, Cádiz y Getafe, y en el que sobre el verde del Power Horse Stadium hizo méritos el equipo local, especialmente en la primera parte, para conseguir ventaja. El rival rondó el área blanquivioleta durante los primeros diez minutos, sin acierto, y supo cerrarse cuando el Pucela quería proponer.

El Almería fue especialmente dañino en las transiciones ofensivas. Veloces, sus opciones pasaron por una de Embarba en el 18′, que mandó arriba, y especialmente por la de Dyego en el 29′. El delantero se quedó mano a mano con Masip quien estuvo perfecto en la salida, aguantó la posición y la sacó con el brazo, a la altura del brazalete, una parada en la que todos los vallisoletanos pusieron su corazón. Larin probó sin éxito, pero eran los almerienses quienes continuaban al acecho, y de nuevo el capitán del Real Valladolid salvó al equipo con una buena parada en el minuto 37 tras cabezazo de Lázaro. Con más presencia andaluza en el área visitante, se llegó al descanso con tablas.

A pesar del arranque del segundo acto, con dos llegadas de los locales, el Pucela fue a más tras el paso por vestuarios. Comenzó a querer balón y a pisar campo rival con peligro. Machis, desde la punta del área, lanzó duro y Fernando envió a córner, y dos minutos después fue Larin el que obligó al portero a una ágil parada tras un disparo cruzado dentro del área. Se abría el partido, y esos nervios que viven los aficionados en estas semanas crecían con el transcurrir de los minutos.

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El palo apareció para proteger a los de Pezzolano, en un disparo de Lázaro en una rápida combinación local. El delantero brasileño fue el más activo para los almerienses, lo intentó y lo intentó pero se topó con la zaga castellana, que sin embargo no lograba secar del todo el flujo ofensivo rival.

La recta final fue una moneda al aire. Las noticias se precipitaban desde los otros campos, con goles en el descuento de Valencia y Getafe, y en Almería cualquiera podía haber marcado. Touré y Lázaro la tuvieron, también Plata y el Pucela en varios centros laterales con peligro. En la última, un pase al hueco que intentó Larin de tacón para la carrera de Kenedy, interceptado por la defensa, fue el epílogo a otro episodio agónico.

Todo ello para dirimir la última plaza de descenso, ya que el Espanyol ha confirmado su descenso, el domingo 4 de junio en casa, en Zorrilla. Las cuentas se han simplificado y todo se reduce a un partido para el que sobran las palabras y ante el que, salvo carambola, solo vale ganar.