Calahorra_Mirandés

Costó. Y mucho. Quizás más de lo que, con el 0-2 que reflejaba el marcador en el minuto 54, podía imaginarse. Pero lo cierto es que el C.D. Calahorra –empujado por un estadio entregado- llegó a igualar la contienda a 10 minutos del final. Los rojillos tampoco tiraron la toalla entonces y los equipos volvieron a intercambiarse los papeles. Asedio final de los visitantes que, con el tanto de Matheus en el tiempo de prolongación, se llevaron los tres puntos de un estadio que, hasta hoy, solo conocía la victoria.

Partido intenso, de mucho juego por bajo donde las transiciones defensa-ataque, ataque-defensa intuían su peso en oro. También la presión alta y ese robo en campo contrario para, a partir de ahí, desarbolar al contario. Parecía ser el guion de dos equipos, C.D. Calahorra y C.D. Mirandés, con un mismo plan de partido hoy en La Planilla. La primera media hora fue de los locales. Combinaciones largas, criterio a la hora de jugar el balón y un empuje inicial que pareció sorprender a un C.D. Mirandés que no conseguía hacerse con el dominio del cuero. Hasta que duró la gasolina. Y es que los diez últimos minutos del primer acto anticiparon lo que se vería a la salida de vestuarios de nuevo de los equipos. En estos primeros 45 minutos, en los que los disparos a palos brillaron por su ausencia, la mejor fue para los riojanos con un cabezazo de Barrón al que respondió -como suele ser habitual- un Limones siempre bien colocado para despejar a córner.

El ritmo alto de partido no cesó con el paso por vestuarios. Todo lo contario: aumentó. Esta vez, en favor de los de Borja Jiménez. El C.D. Mirandés mandaba ahora en la distribución. Por fin conseguían hacerse con el dominio del esférico y trenzar jugada hasta última línea para conectar con su punta de lanza hoy: Matheus. Y poco tardaría el brasileño en “cumplir” con su trabajo. Apenas dos minutos de segunda mitad y gol en La Planilla. La presión ordenada del equipo provocó una pérdida en tres cuartos de campo rival que Hugo Rama puso en carrera para Matheus. Este dejó correr el balón hasta pisar el balcón del área, apenas un toque de derechas para acomodarse y balón al rincón. Su cañonazo pegadito a la base del poste hizo inútil la estirada de Zabal.

Más de cara se pusieron las cosas tan solo siete minutos después. De nuevo Hugo Rama como asistente, esta vez en un libre directo botado a la perfección por el gallego que encontró la cabeza de Melli en el segundo palo. El cuero voló por encima del área rival para obligar a bascular a defensa y portero. El defensa rojillo, que esperaba justo ahí el balón de su compañero, conectó un fuerte cabezazo que metió a balón y portero en la red para ampliar las diferencias.

El partido se complica

No se podían poner mejor las cosas para los visitantes que, tras la salida en tromba de vestuarios, instauraban el 0-2 en el electrónico. Inmediatamente después, pudo hacer Matheus el 0-3 para mandar definitivamente a la lona a su rival, en un mano a mano en el que Zabal salió victorioso y, a partir de aquí, el partido cambió otra vez de dueño. El C.D. Calahorra no había dicho su última palabra y en el 62 acortó diferencias con el tanto de Rodrigo Sanz. Los locales se lo creyeron y el público hizo que se lo creyeran.

Retumbaba La Planilla ante el asedio local que no hacía más que colgar balones al área. Centros laterales muy peligrosos que provocaban la indecisión en el área de Limones hasta que en el 79, en una de estas acciones, el colegiado señaló la pena máxima. Sergio Parla cumplía desde los 11 metros y, a solo 10 del final, todo estaba como al principio.

Creyó el C.D. Mirandés entonces y creyó también su hinchada. Un total de 500 rojillos alentando sin parar desde la lateral de La Planilla para llevar a su equipo en volandas. Y vaya que si lo hizo. ¿El héroe? De nuevo Matheus. Minuto 90, robó en campo contrario de Claudio, Álvaro Rey regatea al borde del área y sirve entre líneas al espacio para el desmarque de Matheus, ya pisando área. Dispara de derechas primero; ¡Zabal! Pero caza el rechace de cabeza y ahora sí, el balón llega a la red. Gol, 2-3 y no hay tiempo para más.

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