Un despido disciplinario forzado para librarse de su abultada clausula de rescisión de 250 000 euros. Esa es la razón que entiende el club está detrás de la actitud retadora de Diego Cervero que culminó en su despido disciplinario el pasado 29 de agosto, según ha confesado el presidente rojillo Alfredo de Miguel en rueda de prensa, en la que ha añadido que el club reclama al jugador y a su nuevo club, el Burgos CF, la cantidad de la clausula de rescisión en un plazo de 5 días, o irán a juicio.

El jugador, según ha explicado el dirigente, llegó a gritar «viva el franquismo» en referencia a su entrenador Borja Jimenez, al que llegó a decirle «estamos en guerra». «Mi único objetivo aquí es que te echen y que salgas antes que yo», añadió el jugador.

A Cervero «se le aumentó su salario de 48 000 a 85 000 euros. Una subida que denota el interés del club por él. En el anexo al contrato se estipulaba una clausula de rescisión de 250 000 euros en caso de abandonar el club por voluntad propia», ha explicado el dirigente.

«El 13 de agosto se lesiona Pito Camacho por ligamento cruzado. Nos quedamos con un único delantero. El día 14 hay un rifirafe con el técnico y se produce un acto de indisciplina y de falta de respeto por parte del jugador. Le dijo que no era quién para tomar decisiones, las cosas no son como tú digas, y empezó a gritar viva el franquismo, en referencia a la decisión tomada por el entrenador», explicó de Miguel.

A partir de ahí el jugador realizó diversos y repetidos desplantes a la entidad hasta la culminación en su despido. Ahora, el club le reclama al jugador la cantidad de dinero equivalente a la clausula de rescisión.

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