Foto: Jairo Manzano / CB Tizona

Victorias de Miraflores, en el derbi burgalés y del Real Valladolid.

Con todo un derbi burgalés en un abarrotado Coliseum que disfrutó de -dos prórrogas- de buen baloncesto. Porque no fue hasta el final del segundo tiempo añadido cuando el Miraflores pudo imponerse a un Tizona (104-97), que no perdió la fe ni cuando su rival llegó a tener rentas cercanas a la veintena. Una confianza que les llegó a forzar una primera prórroga con un triple de Pacheco y a llegar a tener incluso pelota ganadora en las manos de Arnau Parrado. Pero el factor cancha terminó por pesar con el paso de los minutos premiando la canasta por elevación de Fischer a un par de acciones para el final.

Videomarcadores nuevos, presentación de la nueva mascota del equipo y de las categorías inferiores… y un partido de baloncesto vital entre tanto aliciente. El Real Valladolid Baloncesto redondeó una noche para el recuerdo con un triunfo sobre el colista Clavijo (86-72), el cuarto consecutivo, tras un partido dominado de principio a fin por los blanquivioleta. Después de hacerse con una renta cercana a los 15 puntos en la primera parte, los de Paco García guardaron la ropa y defendieron ese botín en la segunda para cerrar la contienda sin sobresaltos y no perder fuelle con la zona alta de la tabla.