El lacrosse continúa su constante pero difícil crecimiento en el territorio español con un fin claro: ser finalmente reconocido por el Consejo Superior de Deportes (CSD) como modalidad deportiva y poder ser, por lo tanto, federativo. Un deporte que se remonta a los indígenas americanos y posee gran trayectoria nacional, que está reconocido por el Comité Olímpico Internacional y las federaciones Europeas e Internacional, pero que en España continúa en la sombra a los ojos del CSD.

Para alcanzar esta meta se necesitan, sin embargo, 500 fichas, de las cuales unas 300 ya existen. Además, se necesita presencia en 6 comunidades autónomas (ya la hay en 9) y la existencia de un mínimo de 65 clubes, de los que hay 12. Mientras no se logren alcanzar estos mínimos requeridos para constituirse como federación, el lacrosse se constituye alrededor de la Asociación Española de Lacrosse (AEL), que organiza la Liga Española de Lacrosse y existe como una organización cultural sin ánimo de lucro. Por ello, no puede optar a ningún tipo de subvención pública, financiándose a través de un patrocinio con Sports Across Europe (SAE), partidas por proyectos aportadas por la federación internacional y pequeños patrocinios regionales.

Por su parte en Castilla y León los tímidos intentos de crear clubes, principalmente en Burgos y Valladolid, no han terminado de cuajar.

Cristina Grijalba, directora general de la AEL, apunta que “el requisito de clubes de Lacrosse es bastante complicado de conseguir sin la visibilidad y facilidades de ser un deporte reconocido. Nuestros atletas no son menos atletas que aquellos que practican otras modalidades como hockey, escalada, ciclismo, etc, se preparan y participan en competiciones nacionales e internacionales representando a España desde 2006”.

Y es que la AEL reivindica la igualdad de sus deportistas frente a los de otras modalidades deportivas como el fútbol o el baloncesto, en relación con el acceso a instalaciones, seguros deportivos y ayudas nacionales. Al no ser reconocidos por el CSD, los jugadores no pueden optar gran cantidad de premios, becas y ayudas, suponiendo una discriminación deportiva en un entorno nacional e internacional que no casa con los requisitos de la institución deportiva.

A pesar de su condición en España, en plena lucha por su reconocimiento, la AEL sí está reconocida por la Federación Europea e Internacional, permitiendo la participación de nuestro país en las distintas competiciones internacionales. De hecho, a principios de abril, el equipo español jugó en Polonia el Europeo clasificatorio de cara al Mundial.

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