Arnu, es el segundo jugador más joven en debutar en el Real Valladolid. El juvenil se estrenó con el primer equipo con 17 años

Un empate que sabe a poco (0-0), con la sensación de que el RCD Espanyol se marcha vivo de Zorrilla, en un partido que ha tenido de todo menos goles. Un punto que vale para, eso sí, dormir líderes y seguir dependiendo de uno mismo, pero con la amargura de que los tres han estado muy cerca y se han escapado, en esta jornada 39 en Segunda en la que el Pucela ha jugado con un jugador más durante treinta minutos en los que ha tenido para marcar pero sin el acierto necesario para conseguirlo.

Llegaba uno de esos partidos marcado en rojo, ante un rival directo por el ascenso directo, un equipo hecho con mimbres de Primera División. Y con un Real Valladolid en racha, flechita para arriba, cinco triunfos consecutivos, siete encuentros sin perder, zona de ascenso directo. Por eso fue normal la intensidad del comienzo, con ambos equipos mordiendo, y con los locales que se hicieron con la bola en unos primeros 45 minutos (52, ya que fueron siete de añadido) donde la pugna de fuerzas decretó igualdad en el marcador y sobre el terreno de juego. Sin ocasiones claras para nadie, pero con sensación de peligro constante en las dos áreas, los barceloneses fueron ganando metros conforme pasaba el tiempo pero sin llegar a intimidar de forma clara a los vallisoletanos, quienes volvieron a hacer de la solidez defensiva un bastión. De hecho, Jordi Masip sigue aumentando sus minutos imbatido y ya ha superado su propia plusmarca, el histórico de la entidad blanquivioleta, sumando actualmente 718 minutos consecutivos sin encajar.

En el tiempo añadido del primer acto el Pucela tuvo dos buenas oportunidades que no llegó a materializar, la primera en un centro lateral de Luis Pérez que Arnu deja de cara a Monchu, quien tras recortar disparó a puerta atrapando el portero. Y la segunda, un remate de cabeza de Lucas Rosa, que se fue rozando el palo. Con eso se llegaba al descanso, que depararía una segunda mitad muy distinta.

Porque los segundos 45 minutos (55, ya que fueron diez de añadido) estuvieron marcados por la influencia de las decisiones arbitrales. En el minuto 60 el colegiado decretó penalti sobre Monchu en una acción en la el portero golpea en su salida al centrocampista, desequilibrado por el defensa. Pero, tras la intervención del VAR y la revisión en pantalla, se anuló y se consideró que no había pena máxima. Seis minutos después llegó otra clave, la expulsión de Nico Mr por doble amarilla después de entender el colegiado que había simulado un penalti. A partir de ahí, el dominio blanquivioleta se evidenció y el 1-0 estuvo cerca.

Pero no llegó. No llegó en la de Salazar, en el 69′, quien controló de espaldas un centro lateral al área pero el portero achicó bien. Tampoco en la de Negredo, en el 75′, con el balón a su zurda y el disparo dentro del área que se perdió arriba. Tampoco con el cabezazo de Monchu en el 86′, desviado, ni con el de Jurić en un saque de esquina en el 90′. Amenazó el Espanyol con una falta directa de Pere Milla que repelió Masip, y el partido finalizó con ese empate agrio que deja al Real Valladolid al frente de la tabla con 68 puntos a la espera de lo que hagan SD Eibar y CD Leganés este fin de semana.

En clave local, el foco está puesto en la jornada 40, la antepenúltima, y la visita a la AD Alcorcón el domingo 19 de mayo a partir de las 16.15 horas. Los de Pezzolano dependen de sí mismos para lograr el objetivo por la vía directa cuando solo quedan tres fechas para la conclusión.