El Burgos CF ha empatado ante el Izarra por 1-1 en el choque perteneciente a la decimoséptima jornada del Grupo II de la Segunda División B.

Con gritos de “Salmerón dimisión” acabó el Burgos C.F. este encuentro, que apunto estuvo de costarle al conjunto de casa su quinta derrota. Horas bajas para un conjunto que, a lo largo de los primeros 45 minutos, tampoco pareció muy preocupado por la concatenación de malísimos resultados en las pasadas jornadas.

Estuvo mejor el Burgos que el Izarra, pero no es decir mucho. Hubo alguna ocasión de peligro en la meta vasca sin que eso sirviera para mover el marcador. Realmente fue un primer tiempo aburrido, soporífero que acababa con un 0-0 con el que se llegaba al descanso, entre los pitidos del público del Plantío.

La segunda parte no arrancó mucho mejor. Balones largos por partes de ambos equipos, como si el esférico quemase. Cualquier cosa antes que construir juego y con las esperanzas puestas en alguna jugada a balón parado que trajera el gol.

Y el gol llegó, en la segunda o tercera ocasión del Izarra, tras un magífico centro de Pablo Ruíz que se encargó Alex Hinojosa de rematar de cabeza y ponerlo al palo, donde Palatsí no logró hacer nada. Jarro de agua fría en el Plantío que se encaminaba a su quinta derrota consecutiva.

Tras el 0-1 el Burgos se dio cuenta de que había en juego un partido de fútbol y que tan solo restaban 15 minutos en el electrónico. Empezaban las prisas. Esto provocó alguna llegada de peligro en la meta visitante. Más que en la suma de todo el partido, incluido un gol anulado por falta. Pero la bola no quiso entrar hasta que el colegiado señaló penalti en el minuto 90.  Anotaba Pisculichi desde los 11 metros para maquillar un mal partido.

Y así acababa la cosa. Empate a 1 en un partido que se empezó a jugar tras el primer gol de Izarra. Pitadas y gritos contra el entrenador blanquinegro por un partido que muchos ni aguantaron en sus asientos.

Para la próxima semana, los burgaleses buscarán cerrar el año con una victoria en su choque ante Leioa.