Foto: Burgos CF

No ha hecho mas que comenzar la temporada, pero a orillas del Arlanzón las aguas bajan revueltas.

Tras la mala temporada 2019-20, la primera de los Caselli al frente del equipo, esta segunda se suponía la de la consolidación del proyecto. Sin embargo los nervios, tras la derrota del equipo de la pasada jornada ante el Langreo (0-2), ha hecho encenderse todas las alarmas en la entidad de capital argentino.

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Aunque todavía queda mucha temporada por delante, la sombra del fracaso vuelve a asomarse a «El Plantío». Los blanquinegros son séptimos (en un grupo de 10 equipos) a cuatro puntos del líder, y sólo a uno de Cultural y Numancia. Sin embargo la película de otros años parece repetirse.

Al delicado momento deportivo tampoco ayuda el ridículo institucional. Su entrenador Julián Calero no puede dirigir legalmente al equipo por carecer de ficha, situación derivada del impago al anterior entrenador, Salmerón, despedido cuando tenía otra temporada firmada. Por si esto fuera poco, el Burgos CF SAD tiene abiertas al menos cinco demandas por impagos.

Parte de la afición ya pide la cabeza del entrenador, otros critican la falta de transparencia de la entidad, y también los hay los defienden a capa y espada la gestión de los argentinos.