Los máximos dirigentes de la entidad. Foto: BurgosCF

La situación del Burgos CF sigue siendo muy complicada, a pesar del ascenso deportivo, a los graves problemas económicos de la entidad, hay que sumar el desbarajuste en lo institucional. La suma de ambas circunstancias podría acabar con el sueño de cientos de aficionados de ver a su equipo en Segunda… 20 años después.

La problemática económica del Burgos CF era una realidad desde finales de 2020, sin embargo los medios, locales y estatales, que denunciaron tal situación, como esta casa, fueron objeto de duras críticas e insultos por algún sector de la afición.

En la actualidad el problema básico en la gestión del Club reside en que la familia Caselli, con un 10% de capital social, está controlando la gestión de la entidad, y todo hace indicar que lo seguirán haciendo, es decir, no se quieren ir. Por su parte, los máximos accionistas de la entidad (grupo empesarial encabezado por Benavente), siguen intentando que los argentinos abandonen la SAD, para conocer la situación real de la entidad, o sea, todas sus deudas; con la intención de venderla posteriormente.

Los actuales máximos accionistas llevan meses poniendo dinero, desde finales de 2020, mientras los Caselli, que llevan meses sin poner un euro, continúan prometiendo que en breve llegarán los fondos necesarios para regularizar la situación. La lista de deudores a lo largo de la temporada ha sido larga: FIFA, exentrandores,… incluso el equipo estuvo toda la primera vuelta de la competición sin poder sentar a su entrenador en el banquillo, por las deudas con su predecesor, situación que debiera haber acarreado gravísimas sanciones, tanto para Calero como para el equipo, sin embargo la Federación ha hecho la vista gorda.

Situación a día de hoy

El equipo tiene una importante deuda, la primera y más importante con los jugadores, se les deben las nóminas de abril, y en breve mayo, además de la prima por el ascenso, cifrada en cantidades superiores al millón de euros. La deuda con Hacienda y Seguridad Social fue abonada hace unas semanas.

Por si esto fuera poco, la entidad debe de acometer una serie de reformas de cara a competir en Segunda, en el estadio de “El Plantío” que, según el acuerdo alcanzado con el Ayuntamiento de la ciudad, gestionará por 40 años. Las actuaciones más urgentes serán: la sustitución del césped, adecuación de vestuarios, nueva sala de prensa, cabinas para los medios, creación zona mixta, salas para el control antidopaje, adecuación espacios para la colocación de cámaras de TV, además de otras exigencias…) en total nunca menos de 900.000 euros.

La sombra del fracaso comienza a alargarse, la cantidad económica para finalizar la temporada puede estar cercana a los 5 millones de euros. Estas cifras hacen que la viabilidad económica quede muy tocada, ya antes de comenzar el curso 2021/22. Incluso el capítulo de abonos, de la nueva temporada, puede quedar marcada por los pocos choques que han podido presenciar los aficionados locales en la presente, quizá se les deba de compensar.

Todo hace indicar que hay grupos empresariales interesados en invertir en el equipo blanquinegro, sin embargo antes será necesaria una auditoría para conocer el socavón real de las cuentas, algo a lo que los Caselli no están dipuestos…. Todo hace indicar que hasta entonces los actuales propietarios, encabezados por Miguel Ángel Benavente, seguirán pagando la fiesta de los Caselli, que han llevado a la máxima expresión aquello de: “yo invito, pero tú pagas”.

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La sufrida afición del Burgos CF ya conoce muchas decepciones, en 1983 desapareció el genuino Burgos CF por deudas, años después se refundaba bajo la denominación: Club Deportivo Burgos CF, copiando los símbolos, colores y escudo, del difundo equipo. Aprovechando el periodo en el que el Real Burgos CF deja de competir, logra con importantes y constantes aportaciones municipales, incluso un ascenso (2001-2002) a Segunda División, sin embargo tras esa temporada el equipo no logra la conversión a Sociedad Anónima Deportiva (SAD) y vuelve a Segunda B. Tras múltiples vicisitudes, con paso por Tercera incluido, la entidad se convierte en SAD en 2018, poco después, en la primavera de 2019 la familia Caselli aterriza en Burgos, y logra en su segundo curso en Burgos un equipo muy competitivo, pero plagado de deudas e incumplimientos.