Foto: Valentín G. de Garibay.

Después de la tormenta, al fin llegó la calma a Huerta del Rey. Las buenas sensaciones que había tenido el Aula en Málaga se tradujeron en una nueva victoria de las blanquiazules, que se impusieron al Balonmano Salud Tenerife (37-27) en un partido que dominaron desde el principio. Esta vez sí, las vallisoletanas impusieron su superioridad y vivieron un partido tranquilo, sin sobresaltos, con un Huerta del Rey dispuesto a disfrutar del juego de su equipo.

Y eso que empezaron tanteándose los dos equipos, con dos 6:0 que tenían como objetivo negar las penetraciones hasta los seis metros. El ritmo del partido en estos primeros compases era mucho más lento del que le gusta al Aula, que se encuentra más cómodo cuando el encuentro vuela. Pero éste iba a cámara lenta, con un Balonmano Salud Tenerife muy consciente de cómo parar el ataque estático vallisoletano.

Pero la exclusión de Lucija Djukic lo cambió todo. Con un menos y con muy poca rotación, estar con una menos pesó y mucho a las tinerfeñas, que sufrieron ante la subida de nivel de las blanquiazules. Con un parcial de 3-0, el Aula abrió el primer hueco importante en el marcador (7-4, min.8). Con esos tres goles de diferencia, las vallisoletanas se encontraron más cómodas en la pista y pudieron llevar la manija del partido, con las extremos como protagonistas. Tanto Inoa Lucio como Amaia G. De Garibay, que firmaron siete de los doce goles que las blanquizales habían sumado en el ecuador de la primera mitad (12-7, min.15).

La ventaja en el marcador de las vallisoletanas iba aumentando casi al mismo ritmo que iban pasando los minutos. Ni siquiera las exclusiones de Cristina Cifuentes e Inoa Lucio sirvieron para que el Balonmano Salud Tenerife se acercara en el marcador. Sobre todo porque, de nuevo, Carmen Sanz estuvo superlativa en la portería vallisoletanas y apareció en los momentos clave para evitar cualquier conato de rebelión entre las tinerfeñas. La diferencia se elevó hasta los siete goles cuando aún restaban diez minutos para que se llegara al descanso (15-8. min.20).

La máxima renta de ocho goles se estancó en el marcador y con ella se llegó al final de la primera mitad (19-11). Las blanquiazules no habían sido brillantes, pero sí habían logrado imponer su eficacia y vivir un partido muy tranquilo, alejado de los vaivenes de las últimas semanas.

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El paso por los vestuarios no hizo que las vallisoletanas bajaran el ritmo. Al contrario, fueron capaces de imprimirle una marcha más a un partido que ya tenían controlado. Enfrente, el Balonmano Salud Tenerife encontró un arrecife en Leticia Cobo, que se convirtió en el baluarte ofensivo y defensivo de su equipo en estos primeros minutos de la segunda mitad.

El partido basculaba entre las ganas que tenían las vallisoletanas de hacer las cosas bien y la reacción de las tinerfeñas, que no querían que el marcador se les escapara más allá de ocho goles. También porque Sol Eliana, la portera visitante, firmó una gran actuación para evita que las blanquiazules firmaran una victoria más abultada. Y en esa ventaja se mantuvo el partido en esta segunda mitad, que sirvió para que las blanquizales se reencontraran con la victoria y volvieran a sumar en esta Liga Guerreras,

Ahora, a las vallisoletanas les queda un partido de esta competición liguera antes de afrontar la fase final de la Copa de la Reina en San Sebastián. Será el próximo sábado en Huerta del Rey ante el Balonmano Morvedre.