Foto: Valentín G. de Garibay

El Caja Rural Aula Valladolid tendrá que remar para seguir navegando por las aguas de la Copa de la Reina. Después de mandar en el marcador durante buena parte del partido, las vallisoletanas, erráticas, dieron demasiadas alas a un Porriño que no desaprovechó la oportunidad de hacer sangre y que viajará a Valladolid para disputar la vuelta con una jugosa renta de cinco goles en su maleta.

El primer envite de la eliminatoria le peleó el equipo pucelano si su capitán al frente del timón. Miguel Ángel Peñas no pudo viajar a Porriño por el fallecimiento de su suegro. Sergio Escudero cogió las riendas del equipo y durante buena parte del encuentro leyó a la perfección dónde atacar los puntos débiles del Porriño.

A golpe de velocidad castigó la portería de una atinada Estela Carrera y a golpe de circulación desgastó la defensa 6:0 gallega. Dos agujas para tejer una ventaja de tres goles (6-9) que intentaba descoser Mica Casasola desde los siete metros, bote salvavidas del equipo de Ismael Martínez en ese tramo de partido. En un choque de rachas, el Aula Caja Rural Valladolid dilapidó los réditos de su trabajo en los últimos minutos del primer periodo en el que vallisoletanas y gallegas decidieron dejar la ventana abierta de par en par para la segunda parte (14-14).

Tras la reanudación, comenzó otro pulso de poderes entre Conservas Orbe Porriño y Caja Rural Aula Valladolid en el que las pucelanas comenzaron mostrando más músculo, sobre todo en la retaguardia, donde la línea 6:0 bien dibujada y el acierto de Lulu bajo palos se conjugaron para que las visitantes recuperaran el terreno perdido por la vía rápida (14-17), señalizada por Lorena Téllez.

Cada tentativa de morder del Porriño era rápidamente neutralizada por el Caja Rural Aula Valladolid hasta que los arreones pontevedreses y una concatenación de errores y mala fortuna terminaron dando su frutos; sembrados en el huerto local por Mica Casasola y Thais Fermo. Esta última firmó un empate (20-20) que precedia a la primera ventaja local de partido, suficiente advertencia para que Escudero recurriera a una tregua vestida de tiempo muerto cuando el segundo periodo llegaba a su paso por el ecuador.

El Caja Rural Aula Valladolid -que no supo aprovechar las superioridades brindadas por Haridian y Arima para reactivarse- intentó desactivar la defensa gallega desde los extremos, pero se toparon con los palos y con una inspirada portería. Los fallos se sucedieron, el equipo se desconectó y el paisaje comenzó a teñirse de gris para los intereses las visitantes (24-21), víctimas de sus propios errores. Con el Porriño en plena ebullición, a las pucelanas sólo les quedaba un propósito: hacer que la renta fuera lo más pequeña posible para no dar comodines a su rival de cara a la partida de vuelta. Finalmente, Haridian y Anthia evitaron ese tijeretazo a un marcador que acabó 28-23 y que obliga al Caja Rural Alimentos de Valladolid a bordar su balonmano para que Huerta del Rey no se convierta el sábado en su puerta de salida de la Copa de la Reina.

Recuerda seguir la actualidad deportiva en nuestros perfiles de Facebook y Twitter