El Destino Palencia se llevó la tercera victoria consecutiva en un derbi apasionante ante la afición morada.

El Pabellón volvía a sonreír con un Destino Palencia arropado por los casi 500 aficionados que ocupaban, de manera ejemplar, las gradas. A pesar de ser un derbi algo descafeinado, echando la vista atrás y recordando enfrentamientos con el pabellón a rebosar y ambas aficiones disfrutando, los asistentes no pararon de animar a los suyos y el igualadísimo encuentro dejó emoción hasta el último segundo.

La máxima igualdad reinó en la pista durante la primera mitad, donde los dos equipos estaban muy serios, conscientes de que se jugaban una importante tercera plaza, pero sin un brillo especial para ninguno de los dos. La labor defensiva de todo el conjunto morado estaba ayudando a frenar los ataques visitantes liderados por un gran Nacho Martín y las buenas decisiones en ataque permitían al Destino Palencia irse por delante al descanso (37-34).

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Tras el paso por vestuarios, Lucho Massarelli sacó a relucir su escopeta y, con ocho puntos consecutivos abría la primera brecha reseñable en el marcador. Los morados parecían haber cogido el ritmo al partido y superaban, por primera vez en todo el encuentro, la barrera psicológica de los 10 puntos. Hugo López solicitaba tiempo muerto y recordaba a los suyos las nociones y en pocos minutos la ventaja se reducía a la mitad.

En el último acto el partido volvió a igualarse y la ventaja oscilaba de un lado al otro del marcador. El Pabellón Municipal volvía a disfrutar, o sufrir, un final apretado y el público comenzó a apoyar a los suyos que lograron anotar en varias acciones consecutivas para que, una última de Massarelli sentenciara el partido a 15 segundos del final. Tuvo la canasta que empatase el basket average Richotti, pero la bandeja no entró y el conjunto morado se llevó la victoria por 72-67.