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El alpinista abulense Carlos Soria continúa su preparación para acometer el reto de uno de los dos ochomiles que le faltan y el que mas se le resiste: el ascenso a la cumbre del Dhaulagiri. Se entrena en una tienda de hipoxia, simulando estar a 4.000 metros de altura, con ejercicios de pesas, abdominales y bicicleta.

“Quiero llegar al Dhaulagiri mejor que nunca a pesar de la edad”, ha dicho el veterano montañero. Su entrenador Juan del Campo ha indicado que Soria “ha recuperado bastante movilidad” después de su operación de rodilla, por lo que no tiene ninguna duda de que “va a llegar en un gran estado de forma”.

Por su parte, el médico Juan Leyes ha señalado que no existen antecedentes de alguien que haya intentado ascender a un pico tan elevado con una prótesis de rodilla, “por lo que es difícil saber si va a lograr su objetivo”, tras “encontrar a Carlos mucho mejor” y “entrenando a tope”, resaltando que “no hay ninguno que tenga la capacidad de sacrificio y la dedicación que tiene”.

Prometida la ayuda de Telefónica y de unos constructores amigos, Soria necesita un patrocinador más para la expedición al Dhaulagiri, algo que espera conseguir antes de su inicio, a finales de agosto o principios de septiembre.