Todo lo que pudo salir mal, salió en Bolonia. Empezando por el previo del partido, con una huelga de transporte que tenía a Avenida en vilo de si podrá salir de la ciudad italiana y a dónde. Siguiendo por un partido en el que se volvieron a cometer, punto a punto, errores del pasado (entrar tarde, conceder demasiado en defensa, falta de atención…) y en el que la heroíca llegó demasiado tarde y, como broche peor, una lesión de Fasoula en la rodilla que tiene al “Avenidismo” en vela. Todo mal. Lo único positivo, el momento anotador de Prince y el carácter del equipo que, si fuera cualquier otro, hoy se habría ido vapuleado de Italia. (Aquí puedes ver el partido y aquí el resumen de lo mejor del choque).

Y eso que la famosa salida al partido no fue mala, todo lo contrario. Estaba muy serio Avenida en defensa, encajando sólo cuatro puntos en casi otros tanto minutos, y bien en ataque, encontrando opciones abiertas con Prince y Fas bajo aro, pero demasiado errático. Hasta cinco canastas casi hechas bajo el aro que, en algún caso, se iban de lado a lado y comenzó la debacle. Una vez más, no meter se tradujo en desorden defensivo y la entrada de Rupert y André convulsionó al equipo charro que comenzó a recibir muy fácil, sumado al acierto exterior italiano que ya se iba con mucha renta tras diez minutos, 26-14. 

Si el guión era el de partidos anteriores, tocaba reacción. Y por momentos pudo parecer que era así. Fasoula comenzó a dominar con baile de hierro la pintura y la defensa comenzaba a sujetar los caballos italianos. La renta se acercaba por debajo de la decena y parecía un partido nuevo hasta que se volvió a complicar en un abrir y cerrar de ojos con un triple incluido de Rupert, que tuvo varios en varios cuartos, ponía el marcador al descanso en 41-31.

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La cosa estaba clara, y encajar 41 puntos al descanso volvía a ser una barbaridad. Más por la  cantidad, sí, pero también por la forma con errores defensivos groseros. Un momento que pudo cambiar el sino del partido, el primer triple liberado que no quiso entrar para Avenida en la reanudación y sí lo hizo para la Virtus. Y ya les fue todo de cara. Se empezó a enredar Avenida en la tela de araña y todo quedó paralizado con el grito de Fas en su última penetración a canasta que la llevaba al suelo. Rodilla, gestos de dolor y equipo helado. Tardó en recomponerse del mazazo el conjunto azulón y lo aprovecharon las italianas para volverse a ir por encima de los 15. Bueno, con el triple de Rupert, de nuevo, la ventaja ya casi era cercana a los 20 a falta de diez minutos, 64-47. 

No había ningún viso de mejoría, eran los momentos más deslabazados de Avenida pero, en esos instantes, debe haber algo en la sangre azul que hace reaccionar donde cualquier otro equipo naufragaría. Poco a poco o, mejor dicho, haciendo las cosas en defensa como que había que haberlas hecho antes, las azulonas fueron remontando. Las cosas del baloncesto, cuanto mejor se defiende, mejor se ataca, y ahora sí se encontraban canastas fáciles. La enésima de Prince ponía a su equipo por debajo de diez, parecía un milagro, pero un triple de Zandalasini, el único del partido, quería sellarlo. Nada de eso, el último aliento quedaba para un triple más de Prince, una canasta de Silvia y poner al equipo a cuatro en el último minuto, pero ya no había tiempo de más épica. Derrota, la primera en Euroliga y a aprender y borrar, en 48 horas, toca Lugo.