No pudo haber vuelto peor tras el parón por los compromisos internacionales el Bembibre, que sufrió una incontestable derrota (77-50) a manos de un Campus Promete que hizo del rebote (48-22) y del acierto en el tiro sus principales bazas para sentenciar un partido en el que la escuadra berciana nunca tuvo opciones de ganar. Apenas una tímida racha tras el descanso dio algo de luz en un partido en el que las del Bierzo Alto carecieron del ritmo y el deseo necesarios para competir contra un rival siempre con un hambre e ilusión ilimitadas.

Dio la impresión de que no le sentaron bien las dos semanas sin competir al equipo berciano, falto de físico y que quizá está pagando ahora los problemas sanitarios de los días previos al parón. No es excusa, no obstante, pues rivales como este exigen en la Liga Femenina mucho más de lo que pudo exponer en cuanto a corazón y ambición el cuadro berciano, que el próximo domingo en Leganés tendrá la oportunidad de resarcirse y demostrar que lo sucedido en el Palacio de los Deportes de La Rioja solo fue un mal sueño.

Se deben evitar, de hecho, inicios de partido que supongan una losa tan pesada, ya que, más allá de las dificultades que encontró en ataque, el esfuerzo defensivo no fue el necesario para evitar un parcial que llegó al 14-0 después de un triple de Txell Alarcón precedido de una antideportiva castigada a Djénéba N’Diaye. Ni un tiempo muerto del técnico visitante, Pepe Vázquez, alivió el momento de zozobra, aunque sería la propia N’Diaye la más valiente para llegar con un 19-7 al final de primer acto tras un triple suyo.

La leve reacción del último tramo de los diez primeros minutos fue mitigada con varias acciones con triple valor –empezando con sendos triples de Aina Ayuso y María Barneda– de las riojanas que elevaron la renta local hasta superar la veintena después de un 2+1 de Jovana Nogic. El tremendo desacierto de las bembibrenses hacía imposible soñar con una remontada viendo, además, el terrorífico dominio en el rebote de las de César Aneas, aunque, al igual que en los primeros minutos, las de Pepe Vázquez consiguieron reducir la desventaja hasta un 45-23 que permitía albergar alguna mínima ilusión.

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Esas opciones pasaban por elevar el nivel defensivo y se consiguió tras el intermedio. Se pudo abrir, de hecho, un nuevo escenario con el parcial de 0-9 que cerró Cherin Miller y que puso el 45-32, aunque se difuminó con un par de errores que dieron pie a otra racha de diez puntos sin respuesta berciana de las locales. Los triples de Agostina Burani y Paula Estebas relanzaron a las riojanas hasta el 61-39 que sentenció antes del último cuarto.

Poco o nada había que hacer ya, ni opciones de maquillar un resultado que no dejaba buenas sensaciones. Además, las locales siguieron castigando gracias a su acierto desde más allá del 6,75 y debido a la imposibilidad de las visitantes de defender a las poderosas interiores del cuadro logroñés, mucho más altas y potentes. La ventaja estuvo flotando en torno a la treintena en muchos momentos de este último cuarto a pesar de que Kadri-Ann Lass y Helena López se esforzaron por evitar un mayor castigo del 77-50 final.