Foto: CDPromete

Seis partidos en once días (más de uno cada dos jornadas) y seis victorias para Avenida. La última, en Logroño ante Campus Promete, 55-67, en otro encuentro en la reserva de gasolina en la que, de nuevo, tuvo que ser la seriedad de un equipo que nunca especula el que sacara adelante otro duelo de mucha dureza. Cuando ni piernas ni cabeza responden, ante la vorágine vivida, el equipo volvió a sacar ese “algo” que las hace diferentes para imponerse a un equipo local que nunca se marchó del duelo. Ante la escasez de brillantez, momentos de Kah, de Bella, de Leo, de Fas… para sumar la tercera en cinco días antes de la Final a 4.

El tercero de la “media maratón”, seguramente el más peligroso por la paliza que llevaban encima y el riesgo de mirar de reojo a la FINAL 4. Bastaron cinco segundos para saber que el equipo ya había alcanzado también el nivel de reserva mental. Cuatro pérdidas en los cuatro primeros ataques reflejaban la cruda realidad para un Avenida que supo saber desde ese momento que iba a tocar, de nuevo, que sacar el partido desde la fortaleza mental como un equipo. Costaba una barbaridad encontrar buenas opciones de tiro y, cuando llegaban, lo que no se encontraba era aro y los despistes eran la tónica dominante para un equipo al que si le dan una cama, se queda dormido ipso facto. Reaccionó el conjunto azulón con la entrada de Fas, que con un par de acciones espabiló al ataque para marcharse, tras diez minutos, 13-14 arriba.

El guión era tremendamente parecido a lo vivido hace cuatro o dos días. Lanzamientos que no quieren entrar, pérdida tras pérdida (nueve al descanso) y ninguna lucidez. Pero, de nuevo, era la defensa la que tiraba del equipo, ante la inspiración en jugadoras locales como Estebas. Intentaba escaparse Avenida, casi siempre coincidiendo con algún triple o intento de contra, pero siempre reaccionaban las locales, una y otra vez, para volver a acortar la goma. La canasta sobre la bocina de Estebas volvía a apretar el marcador al descanso, anticipando la dureza del partido para la segunda mitad, 29-31.

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Si pesan las piernas y la mente no está clara, habrá que apoyarse en “la manada”, sólo así se sale adelante. Y así salió Avenida. Tras unos instantes en los que Promete volvía a ajustar al máximo el choque tras la reanudación. Eso sí, Avenida estaba mucho más certero en ataque, encontrando las mejores opciones. Un par de buenas penetraciones de Kah, una asistencia a Hof y las azulonas encontraban el ritmo. Sólo faltaba romper la lata y, como suele suceder, esto pasó con dos triples. Uno de Andrea, otro de Leo de forma consecutiva y, al fin, el chicle se estiraba y la renta superaba la barrera de los diez, 41-52, a falta de diez minutos.

No estaba hecho, ni mucho menos. Más con un Avenida exhausto, más con un Promete que no dejaba de creer. Apostaban las locales por Nogic y balones interiores a Diarra y aguantaba Avenida, con buenos minutos de Bella. Consiguieron las locales reducir la renta hasta los ocho de desventaja pero, como en los duelos anteriores, supo tirar de cabeza y madurez el conjunto salmantino, con Silvia a los mandos y asestando los golpes definitvos para cerrar el partido. Uno más, uno menos. Tremendo esfuerzo, tremendo mérito. Ya es momento de descansar, primero, y pensar en el sueño de la FINAL a 4, y un nuevo título…