Ha pasado una semana y un parón pero, desgraciadamente, el guión se ha vuelto a repetir en una nueva salida de Avenida lejos de su hogar y, en este caso además, con el triste añadido de una nueva derrota, 62-60 ante Gernika. Las vascas superaron a las azulonas durante más de treinta minutos en intensidad y actitud por muchas fases, y sólo el coraje final impidió una derrota más amplia. En ese coraje tuvo mucho que decir Maite, la única medianamente certera desde una larga distancia que fue, nuevamente, un talón de Aquiles para las azulonas.

Los partidos a domicilio han seguido un mismo patrón todos ellos y, en este, a ese patrón se le sumó de inicio la ausencia de Silvia Domínguez, tras varias horas luchando contra mareos, dolor de cabeza y cervicales.  Y, lo sabemos, cuando falta la capitana una pequeña (GRAN) parte del alma del equipo no está. Sin embargo en la salida de Avenida pareció todo lo contrario. Juego brillante, rápido, sin complejos y con acierto desde fuera y desde dentro. Defensas que ahogaban a las locales y 4-15 de inicio en cuatro minutos. Y hasta ahí. Un tiempo muerto local giró radicalmente el encuentro con un aumento de la agresividad local a la que Avenida no tuvo respuesta. El parcial en contra, demoledor, con un 17-2 en poco más de cinco minutos y con la sensación, posteriormente corroborada, de haber vivido esa situación ya. 21-17 tras diez minutos. 

El atasco de Avenida llegaba en el momento en que los lanzamientos exteriores no encontraban aro. Increible volver a comprobar cómo el desacierto es capaz de desarbolar la mente de las jugadoras de tal manera que los instantes iniciales eran ahora un lejano espejismo. Sólo era posible anotar desde el tiro libre y las rotaciones no ayudaban, en absoluto, a mejorar la situación. Al menos, en ciertos momentos, se defendía para impedir a las gernikarras tomar más rentas, pero el daño de Rosó o Wojta era inapelable. Una vez más, y ya llevamos algunas, lo mejor al descanso era el resultado con el 31-28. 

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Si de desacierto iba la cosa, la reanudación fue toda una “oda” al fallo. Pérdidas, en algún caso y, sobre todo, bajísimos porcentajes en el lanzamiento. Como resumen del partido, el primer minuto, con triple errado y, en la defensa, tras 23 segundos de maniatar a Gernika, despiste para conceder un rebote sola a Williams para anotar bajo aro. A remar. Era susceptible de empeorar y sí que empeoró, sí. El “hara kiri” azulón se confirmaba en los instantes finales de un horrendo tercer cuarto en el que, además, ahora ya ni se tenía alma en defensa. 2+1, 3+1… cada ataque local era más incisivo que el anterior y la ventaja alcanzaba los +14. Un triple, de nuevo de Maite, daba algo de luz con diez minutos por jugar, 48-37.

Los instantes iniciales dejaban un intercambio de canastas que sólo beneficiaba a las locales, ya les iba bien para que fuera pasando el tiempo sin que Avenida pudiera recortar. Aún tenía un último resuello, el último de verdad para algunas, Avenida para tratar de aferrarse al duelo. Otro triple de Maite, un robo y una canasta. Por debajo de los diez, que siempre es psicológico. De nuevo intercambio de golpes para resistir con -6 a falta de poco más de un minuto. Otro rebote bajo aros de Julia dejaba a Avenida a 4. Tras tiempo muerto, consiguen las azulonas una nueva canasta bajo aro rápida y la renta es de dos puntos y, como broche al partido., no es capaz el equipo de encontrar a una rival para hacer falta cuando aún restaban diez segundos y el partido se quedaba con todo merecimiento en casa. Tercera derrota, pues, a domicilio en esta Liga Femenina y, sin tiempo para recuperar ni llorar, el domingo llega Estudiantes a Würzburg, ahó í es nada.