Perfumerías Avenida ha vencido con contundencia, 89-39, a un Durán Maquinaria Ensino tremendamete lastrado por las ausencias y con el susto de Lizarazu (retirada en camilla por un desmayo) que dejó helado a pabellón y equipos. Las charras pasaron de la fiesta del debut de Kahleah a la seriedad en pista de un equipo que no se tomó el partido a la ligera en ningún instante, a pesar de las diferencias y la situación del partido, con una actuación coral, repartida en minutos y anotación en la que destacaron Leo, Fas o Nogaye en el apartado anotador. 

Sin duda los momentos más emotivos, de piel de gallina, se vivieron antes del partido. Sonaba por megafonía el nombre de Miguel Ángel Ortega y Würburg se deshacía en una sonora ovación que emocionó a locales y visitantes. Segundos después, tocaba recibir a una campeona WNBA con un estruendo que sacó la sonrisa inicial en la americana. Y arrancaba el duelo y Avenida se olvidó de la “jarana” para ponerse el mono de trabajo desde el arranque. Mientras Ensino tenía que apostar de inicio por la joven Hoyuelos para poder dar rotación y no sobrecargar, las charras salían con marcha militar para colocar un 8-0 de arranque que dejaba las cosas claras. Emese bailando en la pintura, la defensa de Andrea y la electricidad de Maite para ir poniendo tierra de por medio. Pero resistía Ensino, con la aportación de una Orsili en racha. El primer cuarto era vibrante y bonito, 24-13 tras diez minutos. Kahleah debutaba con un 2+1 marca de la casa y Würzburg enloquecido.

Fue lo que pudo resistir Ensino. Intercambiaron golpes hasta que dejaron de tener aciertos y Avenida rotaba y rotaba y sacaba de punto a las rivales. Comenzó a correr en ataque Avenida y no pudo aguantar el ritmo el equipo gallego. Los triples de Leo sentaban como puñales en el corazón lucense, mientras que la intensidad atrás no decrecía. Juego entre interiores, asistencias de Silvia (ocho en apenas quince minutos repartíó la capitana) y la ventaja aumentaba y aumentaba. Sólo el peor momento del partido, el desvanecimiento de una Marina Lizarazu que había jugado casi todo el primer tiempo y que, tras un golpe, se desmayaba en el banquillo, helaba a Würzburg. Aparecía la camilla y el susto era generalizado. Eso anclaba el duelo en un 40-23 que volvió a romper Avenida en otro estirón hasta el 51-23 del descanso.

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Y no hubo mucho más partido. Con Ensino lastrado y con pocas ganas de nada, al menos no perdieron las lucenses la capacidad de presionar, digno de agradecer la propuesta a pesar del resultado, pero Avenida con estirones y destellos de calidad (siguió Leo, enchufaba Noga,  apareció Fas, Alarie dominando las alturas…) pero, sobre todo, cerrando su aro a cal y canto, encajando sólo dos puntos en contra en diez minutos que no hacían si no ampliar y ampliar las rentas. El partido era un suplicio para Ensino, mientras Avenida no perdía la seriedad, 65-25 a falta de diez minutos. 

La historia estaba escrita y sólo le faltaba unos detalles. Algún arreón de Kah, minutos para Vera… el duelo ya estaba contado y escrito y sólo faltaba que los minutos pasaran para uno y otro lado. Avenida, eso sí, mantuvo la compostura sin dejarse contagiar del ambiente “raruno” y selló un buen partido para seguir invictas y en lo alto de la tabla antes de afrontar, el domingo, un complicado duelo en Vitoria.